Redes e intolerancia

La violencia política reina en el mundo virtual con Milei a la cabeza

Un trabajo de consultoría monitoreó la violencia e insultos en redes sociales, mostrando un crescendo donde el Presidente aparece como un insultador serial, que analizan como parte de la batalla cultural que encara el Gobierno

Por Martín Gastañaga

Los discursos violentos ganan en las redes — web

La violencia política digital tiene tendencia a seguir incrementándose, y más en un año electoral, donde proliferan en las plataformas, especialmente X (exTwitter) las descalificaciones y agravios que, en algunos casos, toman preocupantes ribetes de homofobia, xenofobia y discriminaciones de las más diversas.

Lucas Raffo, Consultor Político en Ad Hoc, desde donde llevan a cabo el monitoreo de este fenómeno, afirmó: "En la consultora tenemos una herramienta que se llama escucha digital, que lo que hace es recolectar menciones en la conversión pública digital a determinadas palabras y términos", y con esa herramienta configuran las búsquedas relevan en un período de tiempo la cantidad de menciones, explicó en diálogo con Círculo Político (Lunes a viernes de 14 a 16 por FM 91.7, Ciudadano News Radio y Twitch).

"Hay una violencia en aumento, sobre todo en la conversación digital, y escogimos una serie de palabras que están escritas en la ficha técnica del informe, y sobre eso recolectamos las menciones en las cuentas públicas; es decir, Twitter y aquellas cuentas de Facebook, Instagram, etc., que tienen configuración de privacidad pública, y recolectamos la cantidad de menciones en estos dos años", precisó el entrevisatado, "y de alguna manera lo que eso nos ha mostrado en los últimos dos años es esta principal conclusión, que es que efectivamente hay un aumento progresivo del uso de insultos en la conversación pública digital".

 

Twitter-red-social

 

El presidente y los insultos

"Vemos en la conversación de Milei efectivamente que domina la escena digital, y en el informe hablamos de una estética del insulto, hay una apropiación de la estética del insulto como parte de la práctica política y eso es bien visto en la sociedad, por lo menos no es algo que genera preocupación, no forma parte de algo para evaluar cuando se lo evalúa a Javier Milei", añadió Raffo, asegurando que "efectivamente lo que encontramos es que estamos en un momento  donde el enojo, el resentimiento, la ira, la desesperanza con una situación de muchos años de deterioro económico y social, han generado tolerancia para con esas expresiones, porque uno no puede explicar a Milei si no explica el enojo de la sociedad argentina con el statu quo, el establishment y el estado de cosas".

Además marcó que eso también aplica para otros líderes, como Trump o Meloni, para el ascenso de la derecha en Alemania que dentro de poco tiene elecciones, "y vemos un fenómeno que se termina trasladando al resto del arco político, porque no es solo Milei, hay un sistema que parece que lo valida y lo legitima, la política parece tener que subirse a esta estética para no perder el tren de la discusión"..

La pregunta entonces es que puede esperarse a futuro si la construcción permanente es la búsqueda de un enemigo: "Hay que pensarlo como parte de una reacción a este discurso, y cuando digo reacción hablo en términos cuasi físicos, no de justificación. A lo que estamos asistiendo es a la des jerarquización, a tirar abajo lo que se percibía como autoridad en un momento. Lo que hay es un enojo con todo aquello que se asigna como propio de una hegemonía cultural anterior, no por nada hablan de batalla cultural, ellos están dando una batalla "en el campo de las ideas" contra lo que perciben hegemónico, perciben que la ideología de género es hegemónica, lo que se impuso desde determinado establishment, lo mismo con las ideas socialistas, y lo que hay es una cruzada frente a eso".

 

Javier Milei

 

"No podemos obviar que las batallas culturales son exitosas en términos de que sirven a veces para desviar la atención sobre los debates de las cuestiones más estructurales; por ejemplo, la discusión sobre el éxito del programa económico del gobierno, funcionan también como catalizadores de atención en ese tipo de discusiones", remarcó.

Esta batalla cultural, en algún punto, ponen en duda los dos consensos que han marcado estos 40 años, el nunca más y la elección de la democracia como forma de convievencia social, y al respecto, el politólogo subrayó que "Es justamente el enfrentamiento contra todo lo anterior y no discrimina, no dice esto sí, esto no, efectivamente cuestiona todo un orden. Trato de ver cuál es el caldo de cultivo en la sociedad, y también es cierto que estamos hablando de una democracia que prometió comer, curar y educar y no ha cumplido 40 años después ninguna de esas promesas, o las ha cumplido de forma parcial para algunos actores. Nadie puede obviar los factores positivos de la globalización y la democracia pero hay muchos sectores que se han visto afectados, esos sectores son los que de alguna manera son el combustible de esta rabia que avanza contra todo. Creo que tiene que ver más con eso, no es tanto cuestión de un uso estratégico sino que también hay una democracia que por lo menos en Argentina empieza a perder valor como régimen, porque no ha logrado resolver los problemas y eso también tomo como un componente de clima de la época porque no es solo patrimonio de la Argentina, creo que en todo el mundo vemos una democracia en jaque porque justamente no ha logrado cumplir las promesas que se habían propuesto en su momento, por lo menos para amplios sectores de la sociedad que podemos definir como los perdedores de la globalización, los que han perdido sus trabajos por una transnacionalización de la economía, que son el sostén del apoyo de Trump, de Alternativa por Alemania en Alemania, de Meloni en Italia".

Globalistas y antiglobalistas

"Los dos grandes relatos en pugna son globalizadores y los antiglobalizadores, acá Milei es un animal medio raro porque es globalista en esencia, se alinea con la libertad económica, con el capitalismo y uno ve que Trump, Meloni, Vox son antiglobalistas, porque también la globalización no es solo lo económico sino los valores culturales que impone", explicó Raffo, precistando que "la disputa se está dando en el campo de la discusión todavía de las ideas. Hoy no tenes naciones en pugna sino que tenes colectivos, y algunos que se aglutinan en internacionales progresistas y otros en internacionales conservadoras. Lo que sí hay que medir y me parece muy importante son las consecuencias en el territorio real de la disputa acalorada en el campo digital. Creo que hay que ver qué tipo de violencias es la que se viene, no hablamos de una violencia entre estados pero si hablamos de mayor intolerancia en el término de discusión política y eso tiene consecuencias en la vida real".

 

Donald Trump.

 

Y algunos números marcan: de cada 10 usuarios que hay en el mundo digital -en Argentina hablamos de 40 millones- hay solo 2 que proponen discusión, 1 que retuitea, replica pero no participa y 7 que miran, que somos la mayoría aclara el estudio. "Esos participantes activos son los que motorizan y dominan la conversación. Ahí tenes de todo, pero hablamos de gente que más propone o la que marca el pulso de la conversación pública", y destacó que "hay que prestar atención a qué va a pasar con Facebook y el viraje de Mark Zuckerberg  porque Facebook hasta hace unos días era una red más regulada, ahora vuelva a las reglas de la autorregulación. Qué va a pasar con el tono de la discusión en Facebook, se parecerá más a Twitter o no, eso es lo que habrá que ir mirando para también ver cómo va evolucionado el tono de la conversación digital y en qué colectivo etarios se va ir introduciendo", precisó el entrevistado.

Pero del otro lado de los insultadores están los insultados, y justamente en nuestro país quien lidera la recepción de insultos es Cristina Kirchner, quien durante su Gobierno supo montar estructuras comunicacionales de descalifiación y agravio, pero en los medios tradicionales, como 6,7,8 en TV, o las radios asignadas a personajes como D'elía, Hebe de Bonafini y demás. "Tiene que ver con el mundo digital que vos tenes mayoritariamente mejor organizado y de alguna monopolizan la agenda, comunidades libertarias y comunidades antiperonistas, ahí es natural que Cristina Kirchner aparezca como el foco". 

Y por otra parte, "tenes una comunidad peronista que hace mucho que no está tan organizada y recién ahora empieza a tener cierta organización. Vos quizás veías en determinado colectivo mediático, en su momento, ganadores y perdedores. Ahora, lo que es interesante de este fenómeno es que por ejemplo cuando analizas a Cristina Kirchner los últimos dos meses, ves que emitió insultos, que antes quizás no emitía por Twitter".

"Lo mismo vemos con Juan Grabois que es un emisor profuso de insultos, entonces lo que empezas a ver que para no perder la carrera se tienen que subir a una modalidad de discusión y esto es lo que nos interesa analizar. No es solamente Javier Milei insultando, es Javier Milei marcando la agenda, marcando una estética de comunicación y ver que hay otros actores que antes no lo hacían y lo empiezan a hacer para no perder el tren", aclaró.

"Pensemos que en estos contextos de tanta rapidez, las cosas cambian muy rápido, y lo vemos mucho en la conversación digital es que los temas en agenda duran poco, los climas cambian muy rápidos, es algo que hay que ir mirando, vamos a tener que tener el ojo afilado este año", completó.