En un giro inesperado, la licitación para la concesión de la Hidrovía Paraná-Paraguay recibió una sola oferta, lo que pone en duda el futuro del proceso.
Un oferente con antecedentes de impugnaciones
La única empresa que presentó una propuesta fue la belga Dredging Environmental and Marine Engineering NV (DEME), curiosamente la misma que había cuestionado los términos del pliego de licitación. Desde el inicio, DEME denunció que las condiciones favorecían a su competidora Jan de Nul, compañía que hasta ahora operaba la vía navegable.
Jan de Nul, gran ausente en la licitación
A pesar de ser señalada como beneficiaria del pliego, Jan de Nul decidió no participar, lo que dejó a DEME como la única postulante en la compulsa.
El Gobierno, en la encrucijada
Fuentes del proceso licitatorio confirmaron a la agencia Noticias Argentinas que ahora el Gobierno debe definir los próximos pasos. Entre las opciones, se evalúa declarar desierta la licitación y rediseñar el proceso o avanzar con la única oferta presentada.
La incertidumbre persiste y la decisión oficial marcará el futuro de una de las rutas comerciales más importantes del país.
¿Qué es la Hidrovía Paraná-Paraguay y por qué es clave?
La Hidrovía Paraná-Paraguay es una de las rutas comerciales más estratégicas de América del Sur. Se extiende por aproximadamente 3.442 kilómetros, conectando Argentina, Brasil, Bolivia, Paraguay y Uruguay a través de los ríos Paraguay y Paraná. Su importancia radica en que permite la navegación de grandes embarcaciones para el transporte de mercancías, en especial granos, minerales, combustibles y otros productos de exportación.
¿Por qué es clave para Argentina?
Para Argentina, la hidrovía es fundamental porque por allí transita casi el 80% de las exportaciones agroindustriales del país. Los puertos del Gran Rosario (Santa Fe) dependen de este corredor fluvial para el comercio de soja, maíz, trigo y otros productos, lo que impacta directamente en la economía nacional.
