En un nuevo aniversario del Día del Trabajador, resurgen las tensiones alrededor del verdadero rol de los sindicatos en la Argentina. Jorge Colina, presidente del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA), encendió la polémica al afirmar que "la representación gremial en Argentina es muy dudosa" y apuntó directamente contra la Confederación General del Trabajo (CGT), asegurando que "la mayoría de los trabajadores ni siquiera elige a sus dirigentes sindicales".
En diálogo exclusivo con Círculo Político (lunes a viernes de 14 a 16 por FM 91.7, Ciudadano News Radio y Twitch), Colina explicó que "el Estado los sindicalizó a la fuerza" y denunció que la figura de la personería gremial le otorga al gobierno el poder de decidir "quién tiene el monopolio de la representación de los trabajadores".
Convenios del pasado, problemas del presente
Colina alertó sobre el impacto de convenios colectivos obsoletos, que siguen vigentes desde hace más de cuatro décadas. "El convenio del comercio es del '75, el de camioneros de los '80, lo mismo que el de los mecánicos y metalúrgicos", detalló, advirtiendo que "esos convenios fueron pensados en una época donde no existían ni las computadoras".
Esta rigidez normativa, según Colina, afecta especialmente a las pymes, que "no pueden adaptarse ni pagar los salarios exigidos por esos acuerdos viejos, generando así informalidad laboral".
¿Representación real o monopolio corporativo?
"No hay representación. El poder gremial nace de la personería que otorga el Estado", denunció Colina. Y profundizó: "Si el Estado dejara de reconocer el monopolio sindical, y permitiera que cada empresa negocie directamente con sus empleados, los sindicatos perderían su poder".
La propuesta de Colina es clara: descentralizar la negociación colectiva y habilitar que cada pyme pueda establecer sus propios acuerdos laborales. "Hoy, el sindicalismo es una corporación porque el Estado le dio ese poder monopólico", subrayó.
El Gobierno y la protección sindical
Colina también fue crítico con el actual gobierno, al que acusó de proteger al sindicalismo a pesar de su discurso reformista. "El gobierno ha hecho apertura en toda la economía menos en la negociación colectiva", dijo, y añadió que "sigue respetando convenios viejísimos".
También señaló una contradicción clave: "Este gobierno fue elegido para terminar con la casta, y la principal casta en Argentina son los sindicatos centrales".
Desigualdad, informalidad y falta de empleadores
"El trabajador formal que tiene empleo estable gana un millón de pesos y no es pobre. Los pobres son los informales", explicó Colina. Advirtió que si las pymes siguen quebrando por los convenios restrictivos, "no hay empleo posible, y la gente se autoemplea, generando más informalidad".
En ese sentido, insistió en que "los trabajadores van a estar bien cuando las empresas estén bien", y para eso, "tienen que poder salirse de los convenios colectivos centralizados".
Obras sociales y el negocio de los aportes sindicales
Colina también desmitificó el supuesto poder actual de las obras sociales sindicales: "Hoy las obras sociales ya no son las cajas del sindicalismo como en los '90. Ahora el negocio está en los aportes sindicales obligatorios de los convenios del '75".
Remarcó que si las pymes pudieran optar por no adherir a esos convenios, "no pagarían más aportes sindicales y se caería el poder económico del sindicato".
¿Futuro o estancamiento?
Colina cerró con una reflexión punzante: "No estamos atrasados, estamos adormecidos. Los empresarios naturalizaron un sistema que no es natural. Este gobierno, que se presenta como revolucionario en libertad, debería avanzar sobre el monopolio de la negociación colectiva".
En plena efervescencia del Día del Trabajador, estas declaraciones abren un debate crucial sobre el rol del sindicalismo, el Estado y el modelo laboral argentino. ¿Es posible una nueva era de representación genuina y libertad sindical?

