El talón de Aquiles de Kicillof: ¿puede la inseguridad frenar su proyección federal?
La inseguridad en territorio bonaerense se convierte en el principal obstáculo para que el proyecto de construcción amplia y federal de Kicillof logre trascender.
En ese escenario, con la mira puesta en el post 2025, el mandatario bonaerense fue tajante ante su tropa: "El 2026 es el año de la construcción amplia y federal".
Este mensaje no solo resuena como un grito de guerra contra la Casa Rosada, sino como una declaración de autonomía frente a la conducción nacional del Partido Justicialista.
En un contexto de fragmentación, Kicillof busca erigirse como el factor de unidad de un peronismo que necesita respuestas nuevas para demandas viejas, intentando perforar el techo del conurbano para hablarle a todo el país.
Pero mientras Kicillof intenta consolidar su imagen de líder nacional con miras al 2026, una sombra persistente amenaza con nublar sus aspiraciones: la inseguridad.
Para que su ambicioso plan de "construcción amplia y federal" resuene en el resto de las provincias, el mandatario necesita exhibir una gestión eficiente que no se vea empañada por la violencia criminal en el conurbano y el interior provincial, que es el desayuno de cada día de Kicillof.
Es que la seguridad se ha vuelto el campo de batalla donde se juega la credibilidad de su modelo frente a una sociedad que demanda soluciones urgentes y tangibles.
La construcción amplia y federal bajo la lupa del delito
A pesar de que el Gobernador suele respaldarse en estadísticas que indican una baja en la tasa de homicidios -citando que son "de los valores más bajos de los últimos 25 años"-, el impacto subjetivo de la inseguridad y los delitos menores sigue siendo altísimo.
Para Kicillof, el desafío federal implica convencer a los gobernadores del interior de que su modelo de gestión es exportable. Sin embargo, la persistencia de episodios violentos en el Gran Buenos Aires funciona como un ancla a sus aspiraciones.
Para contrarrestar esta vulnerabilidad, Kicillof ha blindado su Presupuesto 2026 con una partida de $1,4 billones destinada específicamente a Seguridad y al Sistema Penitenciario. Esta inversión busca fortalecer a la Policía Bonaerense y a las fuerzas especiales como la UTOI, intentando demostrar que hay una respuesta estatal frente al avance del narcotráfico y el delito común.
Sus aliados, como el gobernador riojano Ricardo Quintela, ven en esta resistencia presupuestaria un gesto de coraje, pero los vecinos sostienen que el dinero no se traduce en tranquilidad para ellos.
Desde Balcarce 50, el presidente Javier Milei y su entorno utilizan la inseguridad bonaerense como el argumento definitivo para invalidar el proyecto federal de Kicillof.
Al etiquetar a la provincia como un "baño de sangre", el Gobierno nacional busca instalar la idea de que Kicillof no puede garantizar el orden en su propio territorio, mucho menos en el país.
Además, Milei tiene otros argumentos para frenarlo: la narrativa del "despilfarro bonaerense" y la herencia económica son los dardos preferidos del Presidente. "El gobernador no puede sumar ni con un ábaco", ha disparado, intentando reducir la gestión de Kicillof a una ineficiencia presupuestaria crónica.
El choque con Cristina Kirchner y los apoyos en pugna
Por otra parte, la reacción de Cristina Kirchner, ratificada como titular del PJ, es el otro gran interrogante que enfrenta Kicillof.
Mientras CFK apuesta por una estructura de cuadros orgánicos y fidelidad absoluta, el kicillofismo busca una horizontalidad que incomoda al Instituto Patria.
Desde el Instituto Patria, Cristina Kirchner podría ayudar a entorpecer el proyecto kicillofista. (Foto: archivo web)
La expresidenta mantiene el apoyo de figuras clave como su hijo Máximo, Wado de Pedro y la estructura de La Cámpora. Por su parte, Kicillof cuenta con el respaldo estratégico de gobernadores como Quintela, con quien comparte la trinchera contra el ajuste, y el acercamiento de jefes comunales de peso como Julio Alak (La Plata) y Jorge Ferraresi (Avellaneda).
Estos mandatarios le otorgan el volumen territorial necesario para que su ambición federal no sea solo un eslogan de verano, pero habrá que ver si su apoyo convence a una sociedad que vive con una permanente herida abierta, rogando poder volver a su casa con vida al final de la jornada.