¿El fin de la casta?

Jubilaciones de privilegio en Argentina: las cifras del escándalo y el plan final para su derogación

La batalla contra las jubilaciones de privilegio en Argentina suma tensión tras revelarse cuánto ahorraría por año el Estado con su eliminación. ¿Milei podrá derogarlas?

Por José Urrutia

Quien más percibe es el expresidente Alberto Fernández, que cobra cerca de $20 millones en bruto. (Foto: archivo web)

El sistema previsional argentino enfrenta un momento de quiebre institucional. El debate sobre las jubilaciones y pensiones vitalicias de privilegio en Argentina ya no solo se limita a una cuestión presupuestaria, sino que ha tomado un cariz ético tras la difusión de los haberes que perciben figuras que residen en el exterior o que cuentan con condenas judiciales. 

La indignación social crece al comparar la jubilación mínima, que en este inicio de 2026 ronda los $359.000 más el bono fijo de $70.000 sin ajustes por inflación, con asignaciones vitalicias que rozan los $20 millones mensuales en algún caso.

Entre los casos más emblemáticos que el Gobierno ha puesto bajo la lupa se encuentra el de Isabel Martínez de Perón, la inefable Isabelita, quien percibe su haber residiendo en España desde hace décadas. 

Asimismo, los casos de Zulema Yoma (viuda de Carlos Menem), Adolfo Rodríguez Saá, quien estuvo a cargo de la Presidencia apenas una semana, y el freno a los pagos a Cristina Kirchner y Amado Boudou, actúan como catalizadores del reclamo oficialista. 

Respecto a esta situación, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, fue tajante: "La jubilación a exmandatarios es un privilegio que no debería existir en la Argentina, más aún si quien la percibe está condenada por corrupción".

El informe de la OPC: ¿cuánto se ahorraría con la derogación?

Un informe reciente de la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC) arrojó luz sobre el impacto fiscal de esta medida. 

Según el organismo, la derogación de la Ley 24.018 permitiría un recorte fiscal superior a los $1.200 millones anuales. Aunque el impacto sería gradual debido al principio de irretroactividad de las leyes, el Gobierno piensa en avanzar con el proyecto impulsado por bloques aliados para unificar el sistema.

"Se termina el tiempo de los privilegios; este régimen es un acto de injusticia redistributiva", sostuvo el diputado Gerardo Milman al defender la necesidad de que expresidentes y jueces de la Corte Suprema se integren al régimen general (SIPA). 

La estrategia de la Casa Rosada para este 2026 combina la batalla legislativa con auditorías severas de la ANSES, buscando recuperar fondos de quienes no cumplieron con el "honor y buen desempeño" requerido, transformando lo que hoy es un beneficio de élite en una jubilación sujeta a las mismas reglas que las de cualquier ciudadano común.