Humedales artificiales: La innovadora solución de INTA Mendoza para enfrentar la sequía y tratar efluentes
Eugenia Galat, investigadora del INTA, detalla cómo los humedales construidos permiten sanear aguas domiciliarias e industriales para su reutilización en el riego, ofreciendo una respuesta científica a la escasez hídrica
Los humedales artificiales, también conocidos como humedales construidos o de tratamiento de efluentes, son una tecnología incipiente en Mendoza, aunque se utilizan ampliamente a nivel mundial en regiones con problemas de agua. Según Eugenia Galat, coordinadora del proyecto en el INTA, estos sistemas permiten limpiar el agua utilizada en domicilios e industrias para que pueda ser reutilizada en el riego.
Aunque no se puede afirmar que reviertan por completo el cambio climático, representan una herramienta fundamental para mitigar la sequía y remediar el daño ambiental en zonas áridas.
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Cómo funcionan los humedales construidos
El sistema propuesto por el INTA Mendoza sigue un proceso riguroso para transformar efluentes en agua apta para el riego:
1. Tratamiento primario: Los efluentes (cloacales o industriales) pasan primero por una cámara séptica decantadora para eliminar los sólidos más gruesos.
2. Estructura del humedal: Se construyen pozos de unos 50 cm de profundidad, impermeabilizados con geomembrana o plásticos, que se rellenan con grava (piedras pequeñas).
3. Plantas palustres y microorganismos: Se utilizan plantas cuyas raíces toleran estar sumergidas, como la totora, el carrizo, o variedades ornamentales como lirios y agapantos. Los verdaderos agentes de limpieza son los microorganismos que habitan en el ripio y las raíces, encargados de depurar el líquido en un periodo de 4 a 6 días.
4. Almacenamiento y uso: Una vez tratada, el agua se acumula en cisternas. En la experimental del INTA, este recurso ya se utiliza para regar viñedos adyacentes.
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Escalabilidad: Del hogar a la gran industria
Una de las mayores ventajas de esta tecnología es su escalabilidad. Galat explica que estos proyectos se pueden adaptar a diferentes necesidades:
• Escala domiciliaria: Ya existen experiencias en el Piedemonte de Luján, donde hogares utilizan humedales para recuperar aguas grises y regar sus jardines.
• Escala comunitaria: Es posible construir sistemas para tratar las aguas grises de barrios enteros.
• Escala industrial: Las bodegas y otras industrias pueden implementar estos sistemas para gestionar sus efluentes de manera sostenible.
El éxito de estas tecnologías también depende de la conciencia ciudadana. La investigadora enfatiza que, además de no derrochar, es vital sustituir productos de limpieza químicos por opciones biodegradables en nuestros hogares para facilitar el saneamiento del agua. "Necesitamos cuidar el agua y eso empieza por el cuidado en las casas", subraya Galat.