Los sindicatos que nuclean la actividad aerocomercial, en franca pelea con el Gobierno por mantener sus privilegios, siguen tensando la cuerda con la sociedad, con medidas de fuerza que dificultan los planes de miles de personas, y hasta su libertad ambulatoria. En este caso se trata de la Asociación Técnicos y Empleados de Protección y Seguridad a la Aeronavegación (Atepsa), que se destapa nada menos que con un cronograma de cuatro medidas de fuerza, que incluye paros intermitentes desde el 16 de noviembre y hasta fin de mes.
Arrancan el sábado, cuando se verán afectados los despegues de vuelos internacionales entre las 20 y las 23, mientras que el lunes 18 será el turno de la la aviación general y comercial no regular, de 15 a 18; para el miércoles 20, de 7 a 9, y el viernes 22, de 18 a 20, la huelga tendrá consecuencias sobre los despegues de toda la aviación, afectando los despegues en 54 aeropuertos del país, entre ellos el Aeropuerto Internacional Jorge Newbery, popularmente conocido como Aeroparque.
El reclamo del sindicato de controladores aéreos es en reclamo de "libertad en la negociación colectiva" con el objetivo de obtener un "aumento salarial acorde a los servicios prestados", a la vez que sostienen que, dado que los servicios de navegación aérea "constituyen un servicio público esencial", procederá a ejercer el derecho constitucional a huelga "respetando y garantizando el porcentaje previsto en la reglamentación vigente", tal como acordaron "en el ámbito de la Secretaria de Trabajo".
"La medida legítima de acción sindical solo afectará despegues de aeronaves en todos los aeropuertos del país, es decir solamente afectará autorizaciones en tierra. Tampoco se recibirán planes de vuelo en el horario que afecte la medida", agregaron, aunque aclaran que "quedarán exceptuados" del paro "las operaciones de aeronaves que eventualmente se declaren en emergencia, como aquellas que presten servicios sanitarios, traslado de órganos, humanitarios, de Estado y/o búsqueda y salvamento".