En un movimiento estratégico para mitigar el colapso operativo y financiero de la sanidad castrense, el Poder Ejecutivo Nacional oficializó la disolución del Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas y de Seguridad (IOSFA). La medida, cristalizada mediante decreto, dispone la creación de dos nuevas entidades autárquicas para gestionar la salud de más de 500.000 beneficiarios de forma independiente.
El nuevo esquema: OSFA y OSFFESEG
La reestructuración divide el sistema en la Obra Social de las Fuerzas Armadas (OSFA), bajo la órbita del Ministerio de Defensa, y la Obra Social de las Fuerzas Federales de Seguridad (OSFFESEG), bajo el Ministerio de Seguridad. Esta decisión responde a una crisis financiera crítica, con un pasivo auditado que asciende a los 200.000 millones de pesos, producto de irregularidades en gestiones previas y un desequilibrio estructural insostenible.
Para garantizar la transparencia, el decreto impone una asignación rígida de recursos: el 80% de los ingresos debe destinarse exclusivamente a servicios médico-asistenciales. Además, los nuevos directivos deberán acreditar idoneidad técnica en administración de salud y estarán sujetos a la fiscalización permanente de la Sindicatura General de la Nación (SIGEN).
Respecto a la continuidad del servicio, el Gobierno aseguró que una Comisión Especial supervisará el traspaso de activos para que no se afecte el Programa Médico Obligatorio (PMO) ni los tratamientos en curso. En zonas críticas como Punta Alta, donde miles de familias dependen de esta cobertura, la descentralización promete agilizar la atención y recuperar las prestaciones básicas interrumpidas por la deuda acumulada.