La industria vitivinícola argentina enfrenta un escenario crítico marcado por un cambio cultural y económico profundo. El ex vicepresidente Julio Cobos destacó que, mientras en los años 70 el consumo interno alcanzaba los 90 litros por habitante al año, hoy la cifra apenas llega a los 15 litros.
Esta tendencia se ve agravada por factores que afectan la competitividad, como la elevada carga impositiva que soporta la industria y el incremento sostenido de los costos operativos. Además, la situación de la infraestructura vial y la logística de transporte se señalan como obstáculos adicionales para la distribución y comercialización de la producción en el mercado global.