El proceso electoral argentino se enfrenta a una serie de situaciones que, si bien son esperables, no encuentran una respuesta clara y codificada en la normativa vigente, obligando al presidente de mesa a tomar decisiones cruciales en el momento. Gustavo Mason, subdirector general de la Cámara Nacional Electoral, en contacto con Círculo Político, ha destacado que las soluciones serán múltiples porque no están previstas en el Código Electoral.
Estas contingencias se agudizan en provincias con elecciones concurrentes (como Mendoza, Santiago del Estero y otras dos provincias más), donde la entrega simultánea de boletas nacionales y provinciales puede generar "algún conflicto a la hora de hacer las marcas".
¿El que se equivoca pierde?
Uno de los principales problemas no codificados surge cuando el elector comete un error al sufragar. Si un ciudadano realiza una marca equivocada en la Boleta Única de Papel, debería solicitar una nueva boleta al presidente de mesa. La boleta errónea debe ser entregada doblada y el presidente de mesa la colocará en un sobre de boleta única reemplazada. Habrá tantos sobres como reemplazos se hayan hecho.
Otra posibilidad de error se presenta si el ciudadano, sin que nadie lo note, coloca su voto en una urna equivocada (El voto de los candidatos provinciales en la urna de los candidatos nacionales). En esta situación, las mesas pueden adoptar diversas posturas:
• Descartar las boletas nacionales encontradas en la urna incorrecta.
• Ponerlas como boletas reemplazadas.
• Dar una segunda oportunidad al ciudadano.
Esta última opción, que depende enteramente del criterio del presidente de mesa, permite al elector recibir una nueva boleta para que exprese su sufragio y la coloque en la urna correspondiente, bajo la premisa de que el error no fue detectado en el momento.
El presidente de mesa: árbitro del comicio
Cuando surgen estos conflictos procedimentales, la resolución depende del presidente de mesa, quien es, en última instancia, el que decide la suerte del elector.
Aunque las soluciones de sentido común prevalecerán en muchos casos, Mason advierte que también habrá resoluciones que no lo serán, como la negación de una segunda boleta (ejemplo: "no, el ciudadano ya votó, lo lamento, no le den otra boleta"), lo que puede generar algún tipo de conflicto.
Si bien los fiscales controlan y existe un delegado de la Justicia Electoral para recordar las normas, la decisión final pertenece al presidente de mesa.
Escrutinio provisorio
Otra contingencia clave, que aunque esperada por toda la sociedad no está codificada, es el escrutinio provisorio de la noche del domingo.
El Código Electoral Nacional solo prevé dos tipos de conteos legalmente válidos: el escrutinio de mesa y el escrutinio definitivo, que se realiza pasadas las 48 horas del acto electoral.
El escrutinio provisional es un proceso que todos esperan para saber quién ganó, con la expectativa de tener los primeros cómputos después de las 21 o 22 horas. La falta de certeza es notable al ser la primera vez que se implementan estos mecanismos, a pesar de la intensa capacitación al electorado.
Valor del voto en blanco
Respecto a otras reglas no uniformes, el voto en blanco tiene un trato diferenciado según el tipo de elección:
• Elección Presidencial: El voto en blanco no computa para el universo de votos afirmativos válidamente emitidos que la Asamblea Legislativa debe considerar para determinar si hay que ir a una segunda vuelta (balotaje).
• Diputados y Senadores Nacionales: El voto en blanco es un voto válido y se computa dentro de su propio casillero.


