Entre capibara, animé y políticos "psicópatas": Lourdes Arrieta filosa en Elijo No Creer
En una entrevista íntima en Elijo No Creer, la diputada nacional habló de su pasión por la cultura japonesa, de operaciones mediáticas en su contra y repasó los golpes que recibió dentro del Congreso.
En una entrevista sin filtro y con dos carpinchos de peluche sobre la cabeza, Lourdes Arrieta se animó a todo. La diputada nacional por Mendoza visitó el programaElijo No Creer, que conduce Virginia Rizzi (lunes a viernes de 19 a 21 por FM 91.7 Ciudadano_News y YouTube) y no solo aceptó perder una apuesta que la obligará a donar alimento a un refugio de animales, sino que también se prestó a una charla cargada de anécdotas, recuerdos, confesiones personales y definiciones políticas de alto voltaje.
Desde un primer momento, el tono de la entrevista fue relajado. "¿Te gustan los regalos?", le preguntó Rizzi, mientras le entregaba dos capibara en referencia a los excéntricos outfits que Arrieta ha llevado al Congreso, incluido aquel célebre "patito en la cabeza". "Es una gran foto", reconoció la legisladora, entre risas.
Conectadas por el pasado -fueron docente y alumna en la carrera de Locución en la universidad-, la charla recorrió temas de juventud y gustos personales. Lourdes confesó que es otaku desde chica, fanática del animé japonés por "los valores de superación, familia y amistad" que transmite. "Siempre estuve dibujando, leyendo, mirando animé. Nunca fui de Cris Morena", admitió entre risas.
En un momento, la conversación viró hacia los "lucazos" con los que Arrieta rompe moldes en el Congreso. "Uno tiene que respetar el lugar donde trabaja, pero eso no significa que tenga que dejar de ser uno mismo", dijo. Y reconoció que su estilo, inspirado en la cultura japonesa y coreana, la hace "resaltar entre tantas faldas largas y sacos con corbata".
También hubo espacio para su intimidad. Confirmó, con algo de timidez, que está conociendo a alguien, "un poquito más grande", pero dejó claro que su foco está puesto en la política. "Siempre quise ser un factor de cambio. En 2018 sentí que tenía que hacer algo por la realidad de mi entorno. En 2020 empecé a militar en el Partido Libertario", contó.
La entrevista con Lourdes Arrieta avanza con soltura hasta que se toca un tema que, según reconoce, marcó un antes y un después en su incipiente carrera política: la polémica visita a la cárcel de Ezeiza. Allí, en 2023, junto a otros legisladores libertarios, mantuvo un encuentro con represores condenados.
"Me dijeron que era una visita institucional, humanitaria, que íbamos a ver presos políticos. Confié en el entonces presidente de la Cámara, Martín Menem. Pero fue una trampa. Me traicionaron", afirma, sin rodeos.
A esa situación se sumó otra aún más difícil: la denuncia por violencia de género que presentó contra el diputado Gabriel Bornoroni. "Tuve que archivar la causa, pero tenía pruebas de todo. No me escucharon en mi espacio. Me dieron la espalda. Fue la Justicia la que me creyó", asegura.
Lourdes Arrienta en Elijo No Creer/ Fotos: Mariana Canessa
La denuncia tras la visita a Ezeiza
"Después de todo lo que pasó, denunciamos —junto a mi abogado Yamil Castro Bianchi— que no fuimos a ver represores por voluntad propia. Ellos ya tuvieron un juicio justo. Yo respeto la Constitución y la división de poderes. Nuestra denuncia fue contra ciertas prácticas de La Libertad Avanza. Entre ellas, el uso indebido de fondos públicos desde la presidencia de la Cámara de Diputados."
Según Arrieta, se usaron recursos del Estado para esa visita: una combi oficial, empleados públicos para el traslado, y un ingreso al penal sin ningún tipo de control. "Entramos como cualquier persona. Sin requisa, sin mostrar el DNI. Todo fue muy desprolijo, armado", detalla.
Cuenta que uno de los diputados la presionó para asistir. Ella tenía vuelo a Mendoza ese día. "Insistió tanto que acepté. Después aprendí a desconfiar. Entré a la política creyendo que todos eran buenos. Pero es todo lo contrario."
Al momento del encuentro con los detenidos, dice que no supo quiénes eran. "Nadie nos dijo sus nombres. Muchos ni se presentaron. Solo vi ancianos que pedían medicamentos, calefacción. Nunca imaginé otra cosa. Es cierto que hay archivos fílmicos, pero no los reconocí. Me van a criticar, claro, me van a decir que hay que conocer la historia. Pero cuando tenés un anciano enfrente, ¿cómo sabés quién es?"
La diputada fue más allá y vinculó a sectores de La Libertad Avanza con los represores. "Creemos que hubo vínculos, incluso financiamiento para la campaña. Algunos abogados que los representaban habrían colaborado económicamente. La denuncia fue fuerte, y sí, ya fue archivada."
Los medios, la persecución y el periodismo ensobrado
"Cuando pasó lo de Ezeiza, los primeros que me dieron una mano fueron los medios. De todos los sectores. Estaba peleando contra el aparato nacional y provincial. Incluso el gobernador puso plata en medios para ensuciarme", acusa.
¿Se refiere a periodistas ensobrados en Mendoza? "Es muy fácil ensuciar a alguien limpio, sin causas. Cuando te ven como una amenaza, te pegan. Por eso agradezco este espacio. En Mendoza muchos medios me cerraron la puerta. Me refugié en medios de Buenos Aires."
"Yo no quiero limpiar mi imagen con un sobre. Solo quiero contar mi versión. Sé que hay periodistas a los que les cambian los títulos por pedido del poder. Cuando coartás la libertad de expresión, es porque tenés mala autoestima o hiciste las cosas mal. Y pagar periodistas para que hablen bien de vos es lo más bajo que puede hacer un político."
Admite, sin embargo, que la política a veces obliga a transar. "No lo justifico, pero pasa. Y todo eso se paga con nuestra plata. Con la de los mendocinos. Y encima, con lo mal que cobramos..."
La clase baja, el conurbano y la decepción con el Gobierno nacional
"El gobierno nacional no ve que hay gente con hambre. Y eso, más allá de cualquier ideología, es lo más grave de todo. No está bueno andar todo el año de gira y bancártela con la tuya. Eso era justamente lo que Milei criticaba. ¿Dónde quedó eso de 'la casta'?"
Antes de cerrar el tema, Arrieta aporta un dato que considera clave: "En noviembre de 2023, un diputado nacional se reunió con un grupo pro-represores. Le presentaron una nota firmada por la Unión de Promociones, pidiendo que intercediera ante Milei para liberar a los represores. Él prometió informarnos a Mechi Llano y a mí. Nunca lo hizo."
Cree que ese episodio puede haber disparado lo de Ezeiza: "Hay gente pro-represora adentro de La Libertad Avanza. No sabemos si pusieron plata, si influyeron. Pero hay que investigar. Esa plata puede venir de bienes mal habidos: casas, joyas, cosas que les quitaron a niños. Así de terrible."
Lourdes Arrienta en Elijo No Creer/ Fotos: Mariana Canessa
"Duermo tranquila"
"A pesar de todo lo que perdí —el acceso a ministerios, a gestiones, a favores— duermo tranquila. Me encontré con gente que me apoyó, de otros bloques, de otros partidos. Y si todo lo que me pasó sirve para ayudar a otros jóvenes que creen en la política... bienvenido sea."
Reconoce que le duele ver cómo "algunos defienden corruptos que destruyeron Mendoza". Y lanza un mensaje potente: "Quizás esta sanjuanina —criada en Mendoza— pueda darle más a la provincia que muchos mendocinos de nacimiento que se robaron el futuro de los trabajadores."
"Eso es lo que más me jode: la injusticia. Y la gente que habla mal de los demás."
Lourdes Arrieta: "Les redoblo la apuesta. Va a haber Lourdes para rato"
La diputada nacional Lourdes Arrieta no esquivó los cuestionamientos ni las internas locales. Con tono desafiante, aseguró que hubo quienes apostaron por su fracaso, pero que sigue firme en su banca y con más convicción que nunca.
"Le hice frente al aparato de propaganda provincial. Me enteré de que había políticos que apostaban a que no duraba ni cinco meses. Acá estoy."
Consultada sobre si se refería a dirigentes mendocinos, no dudó: "Sí, claro. Hoy dicen: 'Esta pendeja termina los dos años y se va a su casa'. ¿Sabés qué? Les redoblo la apuesta. Va a haber Lourdes Arrieta para rato."
Dice tener fe y asegura que, aunque pensó en irse o cambiar el domicilio, decidió quedarse:"Acá estoy. Y no me voy."
"A los que vienen desde abajo, se los mira por encima del hombro"
Arrieta asegura que recibe afecto y respaldo en barrios del conurbano bonaerense y en provincias como La Rioja, y se ilusiona con lograr ese mismo reconocimiento en Mendoza. "Acá siempre están los mismos: los que van y vienen, los de la elite. Y cuando llega alguien desde abajo, se lo mira por encima del hombro. Incluso funcionarios municipales te miran como si trabajar en la muni te hiciera mejor que otro."
Para ella, esa actitud refleja una estructura de poder que no está dispuesta a abrirse a nuevas voces: "Muchos políticos mendocinos le tienen miedo a lo nuevo, a los jóvenes que dicen las cosas como son. Por eso los animo a hablar, a no callarse. Y si les cuesta, acá tienen una amiga. Una voz para mover estructuras."
"Amo Mendoza y me gustaría seguir"
Aunque no recibió propuestas concretas, Arrieta no descarta seguir proyectándose políticamente en la provincia: "Amo Mendoza. Me gustaría seguir. No tuve ofrecimientos de alianzas, tampoco los busqué. Hay cierta reticencia conmigo, tal vez genero algo de miedo..."
Con ese estilo frontal que la caracteriza, dejó en claro que no piensa retirarse del escenario político local, sino todo lo contrario: busca consolidarse y seguir desafiando el statu quo.
"Están enfrentando pobres contra pobres"
Consultada sobre los episodios de represión a jubilados en la Ciudad de Buenos Aires, Arrieta fue tajante: "Me indigna. Esas marchas siempre fueron pacíficas. Se hacían todos los miércoles frente al Anexo de la Cámara, sobre Rivadavia. Nunca hubo problemas, hasta que, de un día para otro, empezaron a mandar a la Policía Federal. Y ahí se desmadró."
Y detalló el episodio con el fotógrafo, Pablo Grillo, "terminó internado. Hubo abuelos gaseados. También policías heridos. Y eso es lo más grave: están enfrentando pobres contra pobres. Porque los policías también están mal, tampoco llegan a fin de mes."
La diputada asegura conocer de cerca esa realidad: "Conozco policías que vuelven a sus casas estresadísimos y tienen que abrazar a sus hijos como si nada pasara. Algunos venden muebles para poder vivir. Esto también pasa en Mendoza. Lo denuncié públicamente y en la Cámara."
Pero alzar la voz tuvo consecuencias."En febrero, mientras hacía un descargo sobre los bajos sueldos y condiciones laborales de policías y penitenciarios en Mendoza, una diputada del espacio de Cornejo pidió la palabra para decir que estaba equivocada y que los policías mendocinos ganaban más que los federales. Me mandó a estudiar."
Lejos de achicarse, Arrieta respondió con datos: "Gracias a muchas familias de policías que me acercaron información, armamos un informe de 210 páginas. Como no se trató en la Cámara, lo presenté como proyecto. Quedó como antecedente. Mendoza se está convirtiendo en una segunda Rosario. No lo digo solo yo: Fuga Soto también lo denunció y le pegó durísimo a Cornejo."
La diputada nacional Lourdes Arrieta estuvo de visita en ELijo No Creer/ Foto Mariana Canessa
Fe, redes sociales y vida legislativa
Si bien suele mantener su espiritualidad en el ámbito privado, Arrieta se definió: "Soy cristiana, evangélica y bautista. No me gustan las etiquetas, pero creo en Cristo. Se ha dicho que soy mormona, pero no es así. Y tampoco pertenezco al Opus Dei. Lo que hice fue denunciar a diputados vinculados a ese sector. No es lo mismo."
Negó haber sido hostigada por su fe: "Nunca. De hecho, dentro del bloque de La Libertad Avanza hay otros dos diputados que también son pastores evangélicos, Nadia Márquez, de Neuquén, y Santiago Pauli, de Tierra del Fuego. Mi fe guía mi vida. No la impongo, pero tampoco la escondo."
También habló del impacto de los ataques en redes sociales:"Me costó. No leí todo, pero muchos eran fanáticos defendiendo una gestión. Entendí que los comentarios en redes no te suman nada. Hay que seguir adelante, más allá del ruido."
Lourdes Arrieta: "Estamos rodeados de psicópatas en la política, y eso también me incluye"
Sobre su experiencia en la política y cómo lidia con la exposición, la presión y el desgaste emocional que implica ocupar un cargo público, la diputada manifestó: "Si vos nunca peleás, sobre todo con la gente que tenés cerca y por cosas que te duelen, no te creo. No creo en esa gente que siempre está bien. Es todo falso", dijo Arrieta, al referirse a los vínculos dentro del mundo político. "Los políticos tienen eso de saludarte, sonreír, decirte que está todo bien... y después, cuando te ven en el aeropuerto, te dan vuelta la cara".
La diputada confesó que viene trabajando en terapia para procesar muchas de las situaciones que le toca atravesar. "Mi psicóloga me dijo algo que me marcó: 'Estás rodeada de psicópatas'. Al principio me voló la cabeza, pero después lo entendí. Hay muchos políticos enfermos por el poder. Y otros que, sin llegar al nivel de psicopatía, adoptan esas herramientas para blindarse. Yo todavía no las tengo del todo, pero voy aprendiendo", expresó.
Arrieta también reflexionó sobre su llegada a la función pública. "No vengo de la política. Este es mi primer cargo y también mi primer trabajo en blanco. Para mí fue algo sobrenatural. Se lo debo a Dios, a mi familia y al pueblo mendocino. Yo caminé mucho Las Heras, así que no me la pueden contar".
La diputada también se refirió al episodio que protagonizó en el Congreso, cuando otro legislador le gritó de forma violenta: "Me estaba gritando como nadie me gritó jamás. Ni mi papá me gritó así. Yo no suelo levantarle la voz a nadie. Solo mi hermano me banca cuando me desbordo".
Finalmente, Arrieta llamó a "humanizar la política" y reconoció que, a pesar de todo, intenta mantenerse fiel a sus valores. "Lo primero es guardar el corazón. Y sí, desconfiar. Porque estamos rodeados de psicópatas... y en ese 'estamos' también me incluyo".
"La política, en sí misma, es solitaria"
Arrieta reconoció que transitar la política no siempre es fácil: "A veces se van amigos, conocidos... Hace poco viví una situación difícil con gente que consideraba cercana dentro de La Libertad Avanza. Algunos empezaron a criticarme sin fundamentos."
Aunque no dio nombres, fue clara: "Se dijeron cosas muy fuertes que no eran ciertas y me lastimaron. Hubo un periodista cuyas palabras me hirieron profundamente. Le deseo lo mejor, pero no quiero seguir dándole protagonismo."
Y añadió: "Me costó mucho, pero ya lo superé. Creo en dar la oportunidad de conocer a las personas antes de juzgarlas."
Vida cotidiana: la familia, el descanso y los pequeños placeres
Su núcleo íntimo está conformado por sus padres y su hermano Martín, también funcionario: "Son quienes me sostienen. En política podés tener aliados, incluso amigos, pero la verdadera confianza está en la familia."
Y aunque la agenda legislativa es demandante, se guarda espacios:"Me doy lugar para el silencio, la oración y hablar con las personas que me transmiten paz. Sin eso, sería imposible seguir adelante."
Sobre su ocio, confiesa entre risas: "Hoy es viernes y mi planazo es... dormir. Pasados los 30, terminar una serie es casi impensado. Dormir ocho horas ya es como decir: 'la vida me ama'."
La charla derivó en momentos de fuerte contenido personal. Arrieta contó que en su infancia y adolescencia sufrió bullying. "Desde chica me molestaban. Primero porque era gorda, después porque era ñoña, porque estudiaba mucho, porque era fea, por mis rulos... por todo. Siempre algo", recordó. "Me hubiera gustado entender en ese momento que la vida sigue, que esas personas pasan y que lo importante es cómo uno se planta ante la vida. Hoy eso lo puedo decir y transmitir".
Amor por los animales y el refugio que quiere ayudar
Por pedido de Vitu, Arrieta reveló su intención de donar alimentos a Ángeles de Cuatro Patas, un refugio del Oeste de Godoy Cruz, Mendoza, que se dedica al cuidado de perros viejitos y ciegos. La referente, Beatriz Méndez, dejó todo por ese lugar.
La diputada, nacida en San Juan pero mendocina desde bebé, compartió la historia de Roco, el gato que acompañó a su familia durante 17 años: "Fue nuestro bebé. A los 14 le diagnosticaron diabetes. Durante tres años lo medicamos con insulina. Aprendí muchísimo con él."
Y dejó un mensaje solidario:"Si alguien tiene insulina vencida o por vencer, por favor no la tire. Se puede donar a veterinarias. Hay muchos animales que la necesitan."
"Soy una política a la que le cuesta mentir"
Sobre su vida emocional, Arrieta se mostró honesta:"Siempre fui intensa. Y un poco rechazada también. Muchos de los que hoy me tiran buena onda, antes ni me saludaban."
Y cerró con una sonrisa: "Me cuesta mucho mentir. Soy evangélica, crecí en la iglesia y además soy muy expresiva. Se me nota todo en la cara. Soy una política a la que le cuesta mentir, señora."
No me echaron, renuncié
La diputada Lourdes Arrieta no ocultó su descontento con la evolución del espacio político en el que militó. "Cuando estaba en La Libertad Avanza ponía todo de mi bolsillo, no iba a pedir plata para las fichas o para el café de los chicos que estaban afiliando. Ahora están construyendo una estructura partidaria clásica, como cualquier otra", afirmó.
Para Arrieta, el modelo de Estado ideal es "mínimo, pero que funcione", con "salud, educación y seguridad como pilares". En ese sentido, criticó duramente al gobierno de Mendoza por no otorgar "una remuneración digna ni condiciones razonables de trabajo" a los trabajadores esenciales, como médicos, docentes, policías y penitenciarios.
Consultada sobre su salida del partido, Lourdes aclaró: "No me echaron, renuncié. Está en todos lados, pero siempre inventan algo para desacreditarme. Me cuesta mentir, y eso en política es raro. Soy evangélica desde chica y se me nota en la cara cuando miento. No puedo".
Su ingreso a la política fue casi por azar: "Quería ser cantante, actriz, estudié locución pensando en eso y soñaba con tener un programa de televisión. Y terminé en política. La vida te sorprende".
A pesar de la exposición y las críticas, la diputada se siente firme en su rol. "No me callo. Si me callo, me vuelvo cómplice. Si sos funcionario y sabés que hay corrupción y no la denunciás, la estás avalando. En Mendoza hay muchos políticos que saben que se roba y no hacen nada. Yo no soy de esos".
Lourdes Arrieta en Elijo No Creer con Virginia Rizzi/ Foto: Mariana Canessa
La imputación a su hermano
Respecto a la imputación judicial que pesa sobre su hermano, Arrieta se mostró tajante: "Está en manos de la Justicia. Si alguien tiene algo para denunciar, que lo haga. Martín ya declaró ante la Justicia y dijo todo lo que tenía que decir".
Sobre la condena a Cristina Fernández de Kirchner, Lourdes sostuvo que "la Corte hizo su trabajo" y que si la Justicia "determinó una condena firme, debe cumplirse, incluso con la detención si corresponde. Creo en la Justicia argentina y la respeto".
Al analizar al gobierno de Javier Milei, Arrieta hizo un llamado a la escucha y a la cercanía con los sectores más vulnerables: "Espero que escuche al pueblo. En Mendoza hay esperanza, pero en el conurbano bonaerense la situación es dura: pobreza e indigencia a gran escala. Ojalá deje de viajar tanto y empiece a recorrer los pueblos pequeños, donde se hace patria todos los días. Que se abra a las críticas constructivas".
Consultada sobre sus planes futuros, fue clara: "Si los mendocinos quieren, sí. Estoy dispuesta a caminar, a presentarme de nuevo, a mostrar quién soy".
En apenas ocho meses en la política provincial, Lourdes asegura haber vivido "operaciones políticas, mediáticas, judiciales... de todo, lo que a un político tradicional le lleva años". A pesar de la presión, mantiene su postura firme y con humor: "Me tiraron hasta con patitos, ahora tiré las capibaras y acá estoy".
Sobre el vínculo entre políticos y ciudadanos, expresó una crítica fuerte pero honesta: "En campaña te prometen abrazos y cercanía, pero cuando llegan, no te atienden más. Yo hablé con políticos por un tema grave y no me dieron bola. Estamos rodeados de psicópatas en la política, y no solo lo digo como crítica, también me hago cargo".
Finalmente, pidió comprensión para quienes, como ella, se ven absorbidos por la vida parlamentaria: "Hay personas que me recibieron con un mate y me escucharon, pero por el ritmo político no pude volver. Eso me pesa y por eso también pido perdón".