Tras más de seis horas de debate, el Senado dijo no a los dos candidatos del Presidente para la Corte Suprema. El rechazo expone fracturas en el oficialismo y una dura resistencia del kirchnerismo y sectores dialoguistas.
Una sesión caliente y una doble negativa
En una jornada marcada por la tensión y la incertidumbre política, el Senado de la Nación rechazó este jueves 3 de abril de 2025 los pliegos de Ariel Oscar Lijo y Manuel José García Mansilla, los dos candidatos propuestos por el presidente Javier Milei para integrar la Corte Suprema de Justicia.
Con 47 votos negativos para Lijo y 51 para García Mansilla, la Cámara Alta propinó un duro revés al Gobierno nacional, que no logró articular los apoyos necesarios, incluso entre bloques aliados o dialoguistas. Sólo 27 senadores respaldaron la candidatura de Lijo, mientras que García Mansilla recibió apenas 20 votos afirmativos. En el caso del primero, además, se registró una abstención.
El oficialismo aislado y sin quórum confiable
La votación reflejó un panorama político complejo para el Ejecutivo, que viene enfrentando dificultades para sostener iniciativas claves en el Congreso. "Tenemos que discutir los pliegos que tienen despacho de comisión, lo demás puede ser anecdótico", advirtió el senador riojano Juan Carlos Pagotto, uno de los últimos oradores en defender la posición del Gobierno.
Pagotto recordó también los antecedentes de designaciones por decreto en otros gobiernos, como los de Néstor Kirchner y Mauricio Macri, intentando relativizar las críticas y legitimar la decisión presidencial de enviar los nombres sin acuerdo previo con los bloques mayoritarios.
Sin embargo, la estrategia no funcionó. La resistencia del kirchnerismo se mantuvo firme, y se sumó a un bloque de senadores dialoguistas que dejaron en claro su rechazo a ambos postulantes. La caída de los pliegos se convirtió así en una muestra de la debilidad del oficialismo en el Senado y de su dificultad para evitar el "boicot del quórum".
El trasfondo de una pulseada mayor
El rechazo a los pliegos no es sólo una decisión técnica o de idoneidad judicial: es, sobre todo, una señal política. Milei había elegido a Lijo, un juez con vínculos con sectores del peronismo y operadores judiciales, y a García Mansilla, un académico de perfil liberal, como una fórmula de equilibrio para la Corte. Pero ambos fueron rechazados con amplia mayoría.
En ese contexto, la derrota parlamentaria cobra una dimensión mayor. No se trató únicamente de una diferencia de criterios jurídicos, sino de una clara muestra de que las batallas del Presidente en el Congreso están lejos de estar ganadas.
¿Qué sigue ahora?
Con los pliegos rechazados, el Ejecutivo deberá volver a empezar. Nuevas propuestas, mayor negociación y probablemente un giro en la estrategia. Mientras tanto, la Corte Suprema continúa con su actual conformación y el escenario político se recalienta, en medio de reformas clave que también necesitan el aval parlamentario.
