La permanencia en comisión de Manuel García Mansilla en la Corte Suprema podría tener un plazo mucho más corto que el del final del período ordinario legislativo que culmina el 30 de noviembre.
Aunque la Constitución Nacional le permitió al Presidente ocupar la ventana de tiempo de una semana de receso legislativo no se dejaron de expresar senadores de la oposición en contra de la designacion por decreto, por lo tanto en el marco de la Comisión de Acuerdos avanzan dos dictámenes para rechazar el pliego aún no tratado del académico recientemente incorporado al alto tribunal.
Uno de ellos es del kirchnerismo, que logró juntar seis firmas, mientras que los senadores porteños Martín Lousteau, de la UCR, y Guadalupe Tagliaferri, del PRO, motorizaron otro llegando entre sí a ocho firmas. Lo hicieron para no quedar pegados a los K.
Se necesitan nueve, sí o sí. Por lo que ahora, la pelota está del lado del radicalismo y los interrogantes se posan sobre quién colocará la firma que falta.
Si bien Lousteau mantuvo un silencio durante el 2024 con su posicionamiento principalmente con Lijo, ya que a García Mansilla lo bombardeó a preguntas en la audiencia pública, se destacó a lo largo del 2024 por ser de los pocos opositores "que hacen política".
Por su parte, Tagliaferri también mostró en reiteradas oportunidades su independencia de la cúpula partidaria del PRO, que intenta liderar Mauricio Macri. De hecho, su terminal es el ex jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta como es de público conocimiento.
Ambos, junto con Pablo Blanco, fueron un oasis entre el desierto representado por "dialoguistas" que -a varios- solo les falta dar el salto al bloque libertario de una buena vez como el titular de la bancada UCR, Eduardo Vischi. Su terminal es el gobernador correntino, Gustavo Valdés.
Vischi se transformó prácticamente en un oficialista. Podría ser bien catalogado como "Radical con Peluca" como se reconocen algunos diputados de su partido. Para hacerle justicia a su postura condescendiente, intentó en las últimas horas frenar la embestida contra los pliegos.
Los apuntados para la firma restante son tres radicales: Carolina Losada, Maximiliano Abad y Mariana Juri.
Abad teje en la provincia de Buenos Aires entre la tropa propia y el PRO e intenta levantar la menor polvareda posible en tiempos complejos para los dirigentes tradicionales como él.
Juri responde directamente al gobernador mendocino, Alfredo Cornejo, que desde hace meses tiene una vara diferente con Milei en comparación con la que tuvo con el ex presidente Macri, en el período 2015-2019.
Sin embargo, la senadora Losada dijo que no tenía "pensado firmar por ahora" y que esperaba alguna resolución dentro del bloque.
La clave de este embrollo pasa porque quienes apuntalan el pliego de García-Mansilla aspiran también a voltear el de Lijo, que ya está habilitado desde mediados de febrero. La misma lógica que sostenía la Casa Rosada: los dos o ninguno. Sin excepciones. Eso complejiza la maniobra.
Losada está en una situación compleja porque García-Mansilla no le disgustaba, aunque le molestó la mentira del ex catedrático de la Austral, emergente cantera de funcionarios nacionales, pero sí se expresó negativamente sobre Lijo. No está claro lo que piensan Abad y Juri.
Si bien la audacia en el Senado está en peligro de extinción, el ejemplo más reciente fue la fallida conformación de la comisión investigadora por el criptogate LIBRA, la acción de Milei fue muy mal recibida por los senadores.
De avanzar la iniciativa del kirchnerismo y los solistas Lousteau y Tagliferri, la pelota quedará en manos de la vicepresidenta Victoria Villarruel. El siguiente paso de estos, si consiguen la firma que resta, será pedir una sesión especial.
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