El recorte al INTA, inscripto dentro de la reducción del Estado encarada por el Gobierno libertario, ha sido fuertemente resistido, tanto por el agro y la ciencia, como por los sectores productivos, que valoran enormemente su trabajo y una trayectoria impecable.
Analía Díaz Bruno, directora del INTA Mendoza, dialogó con Círculo Político (lunes a viernes de 14 a 16 por FM 91.7 Ciudadano News Radio y Twitch), indicó: "El decreto que le quitaba la autarquía del INTA y también que modificaba su estructura perdió la vigencia durante esta semana, también publicado en el boletín oficial", en referencia a la resolución del conflicto.
Recordó que "semanas anteriores hubo un dictamen de Justicia, atendiendo a un amparo que habían presentado nuestros gremios, y también había sido tratado por el Congreso y ambas cámaras habían determinado la no vigencia de este decreto, así que con esta publicación en el boletín oficial volvemos a tener autarquía y la gobernanza tal cual como era la estructura de nuestra institución antes del 8 de julio".
Fuga de cerebros
Consultada sobre si el INTA está perdiendo profesionales por la coyuntura general, indicó: "Ciertamente la coyuntura general aporta muchas variables que van haciendo que la gente tome estas decisiones. Los científicos que tenemos en nuestro institución y también personal de apoyo, sobre todo el personal que se dedica al área de informática y otras, también están tomando estas decisiones", y resaltó que "cierta política de achicamiento del Estado, que se traduce dentro de los organismos en una virtual vaciamiento de nuestro presupuesto para poder avanzar con las investigaciones, se ven seriamente resentidos".
Esta sumatoria de factores hace que "las personas empiece a buscar otras opciones, los sueldos también están prácticamente congelados desde hace unos meses, por lo tanto no es de extrañar que muchos de los profesionales altamente formados, y quizás personal técnico y personal de apoyo, que van encontrando otras oportunidades fuera del organismo, tomen esta decisión", a lo que Bruno sumó: "ya pasamos por un retiro voluntario a fines del año pasado, para esta época y es probable que vuelva a haber una opción similar durante el 2025".
Bruno, además, marcó otra de las dificultades que vienen de la mano de los recortes: "La perdida de capacidades no es solamente una menor cantidad de personas en la plantilla de personal, sino que tiene un significado mucho más allá del números de agentes: hay especialidades que la detentan pocas personas, equipos que demoran mucho en conformarse, incluso también años de formación de personas que realizan sus estudios de posgrado en el exterior y que luego vuelven a la argentina para volcar su conocimiento y formar parte de grupos de trabajo con temas de corto, mediano y largo plazo, que intentamos sostener con la política institucional que venimos teniendo desde hace décadas".
Números que asombran
El argumento de que este tipo de instituciones son caras o dan pérdida es formidablemente refutado por la realidad del INTA: por cada peso que se invierte en él regresan 11 al país, no debe haber inversión legal con esos márgenes de retorno. "Si lo vemos desde un punto de vista economicista y con este análisis que hacemos nosotros, peso invertido por peso retribuido, a la sociedad efectivamente no es un organismo que vaya a pérdida", puntualizzó la entrevistada, añadiendo que "por el contrario al generar conocimiento y tecnología, traerla, promover sus adopción y su transferencia", los beneficios finales son enormes.
Y resaltó: "Trabajamos para el agro en una amplio espectro y hace que la tecnología que genere nuestra institución esté disponible y con acceso de productores pequeños o pequeños elaboradores hasta las más grandes empresas, porque trabajamos con empresas multinacionales que se dedican al tema avícola y para todos ellos hay tecnología disponible, hay acceso y hay desarrollo".
"Este número que es altamente significativo, respecto a cuanto le devuelve el INTA en conocimiento y en tecnología a la sociedad, también se traduce en todos estos aspectos intangibles que hacen hasta diría más, a sostener el arraigo rural en los lugares en donde nosotros trabajamos. Argentina es una territorio sumamente disperso en cuanto a la población, hay mucha población que vive todavía en el ámbito rural y el arraigo en el ámbito rural depende mucho de la rentabilidad, del acceso de las conexiones que tenga la gente que vive ahí, y el INTA también se ocupa de eso", subrayó Bruno.
Situación en Mendoza
Respecto al funcionamiento en Mendoza, la directora puntualizó: "Sin dudas que los cambios más fuertes fueron en Buenos Aires, en toda la estructura organizativa de vigencia de gobernanza. Las repercusiones en los territorios, como en Mendoza, no tuvieron que ver, no hubo nadie puesto a disponibilidad por lo menos este centro regional, si de otras partes de la país".
De todos modos, la principal complicación viene de la mano de "esta suerte de congelamiento del presupuesto que nos hace demorar muchas investigaciones, muchas tareas que nosotros teníamos planificadas para poder dar cierre a algunas investigaciones. En su lugar hemos estado poniendo mayor énfasis en lo que son las actividades de capacitación, las estrategias de trabajo con la sociedad, en tareas educativas, de aprendizaje y capacitación que se han estado brindando".
Cerró invitando a una nueva exposición próxima a realizarse: "El 31 de octubre y el 1 de noviembre vamos a hacer una nueva exposición, como se hizo el año pasado; una expo INTA puertas abiertas con el objetivo de reencontrarnos con la sociedad para que vea lo que hace el INTA, y para que puedan acceder los productores y quienes se acerquen a la institución, a las tecnologías más modernas y más buscadas y necesarias para poder mejorar su cultivos".
"Pese al poco presupuesto, no estamos paralizando, sino por el contrario, no estamos esforzando en tender más canales de difusión con la comunidad", completó.
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