El Gobierno impone conciliación obligatoria ante el caos en la ex AFIP
La medida, que se extenderá por un plazo de 15 días, surge en un contexto marcado por la amenaza de paros y un apagón informático que podría afectar seriamente la atención a los contribuyentes.
El clima de tensión en la administración pública argentina se intensifica tras el anuncio del Gobierno de establecer una conciliación obligatoria en la ex AFIP, hoy convertida en la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA). La medida, que se extenderá por un plazo de 15 días, surge en un contexto marcado por la amenaza de paros y un apagón informático que podría afectar seriamente la atención a los contribuyentes. "En AFIP no sobra nadie", clamaron los empleados en medio de protestas que se multiplicaron tras la disolución del organismo.
Descontento y movilización
La decisión del Gobierno, tomada a través de la Secretaría de Empleo, Trabajo y Seguridad Social, busca frenar las crecientes movilizaciones de los trabajadores, quienes han comenzado a organizarse en respuesta a la reducción de personal que acompaña la creación de la ARCA. "Las protestas son nuestra forma de manifestar el rechazo a una medida que consideramos injusta", expresaron los sindicatos, que prevén un cese de actividades en el transporte y un apagón informático que complicará los trámites ante la DGI y la Aduana.
Desde el anuncio oficial, las calles se han llenado de trabajadores exigiendo respuestas, mientras que los pedidos de jubilación se disparan. "Casi 1.700 empleados han iniciado trámites jubilatorios en la última semana, preocupados por la incertidumbre laboral", revelaron fuentes sindicales.
Los problemas no se limitan a los trabajadores. El aeropuerto internacional de Ezeiza ha sido escenario de largas demoras debido a la falta de personal en la Aduana, lo que ha dejado a los pasajeros varados durante horas. "No estábamos preparados para esto", se quejaron los viajeros, quienes enfrentaron colas de hasta dos horas para poder salir del aeropuerto.
El Gobierno, consciente del descontento, ha convocado a una audiencia para el 4 de noviembre, en un intento por mediar en el conflicto y restablecer la normalidad. "Exhortamos a los sindicatos a cesar las medidas que obstaculizan el funcionamiento del organismo", afirmaron desde el Ejecutivo, en un intento por calmar los ánimos.
La creación de la ARCA y la disolución de la AFIP han sido justificadas por el Gobierno de Javier Milei como una necesidad de reducir costos y desmantelar lo que consideran una burocracia excesiva. Manuel Adorni, vocero presidencial, argumentó que el cambio busca eliminar "sueldos exorbitantes" que percibían los funcionarios de la AFIP. "Ahora cobrarán sueldos equiparables a los de ministros y secretarios de Estado", añadió.
El Gobierno de Javier Milei enumeró los sueldos de los funcionarios de la AFIP para justificar la disolución del organismo y la creación de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), a cargo de Florencia Misrahi.
"Se tomó la decisión de que dejen la llamada cuenta de jerarquización que, por este concepto, hoy cobran la titular más de $30 millones por mes y los directores más de $17 millones. Ahora van a pasar a cobrar, tanto el titular como los directores sueldos equivalentes o equiparables a los que cobran los ministros y los secretarios de Estado", indicó en su momento el vocero presidencial, Manuel Adorni.
La reducción de personal es significativa: se prevé la desvinculación de más de 3.000 agentes. "Esto es imprescindible para liberar el camino hacia una economía más ágil y libre", aseguraron desde el Gobierno, mientras los empleados temen por su futuro.
Un futuro incierto
Con la crisis aún en desarrollo, las próximas semanas serán cruciales. La conciliación obligatoria podrá ofrecer un respiro temporal, pero las tensiones entre el Gobierno y los trabajadores de la ex AFIP parecen lejos de resolverse. La incertidumbre persiste, y la pregunta que queda en el aire es si esta reestructuración realmente beneficiará a la administración pública o si, por el contrario, desatará un conflicto aún mayor en el futuro cercano.