El Gobierno avanza en la privatización de corredores viales bajo la figura de concesión
Luego del abrupto parate a la obra pública, con una infraestructura vial plagada de carencias, se lanzarán las concesiones, pero arrancando por la Mesopotamia.
El tema de la obra pública, y sobre todo la obra pública vial, es una de las que más preocupa y afecta e influye en el movimiento económico de todo el país. Como salida, el Gobierno nacional se propone avanzar en concesiones a privados, en un esquema parecido al de los '90, que fue un completo fracaso.
Sobre el particular, Círculo Político(lunes a viernes de 14 a 16 porFM 91.7, Ciudadano.news y Twitch), dialogó con Mario Isgró, arquitecto y exministro de planificación y infraestructura de la Provincia de Mendoza, quien explicó: "La concesión es una de las herramientas para hacer procesos de privatización, en este caso de obras referidas a rutas. Es una herramienta muy práctica en tanto, cuando se saca a licitación pública la concesión de una ruta determinada, el oferente puede estudiar mediante algún sistema -que generalmente es sobre todo el cobro de peaje-, cómo es el proceso, la curva para la inversión, el recupero de la inversión, y por supuesto la ganancia de quien invierte en algo así".
Yendo a los beneficios, recalcó que "es un sistema que permite trabajar con más aceleración el proceso de obra, y por otro lado le permite a los gobiernos no tener que hacer gasto de los fondos públicos para poder hacer esas obras. Así que es un sistema que bien estudiado cierra muy bien".
Mario-Isgró.
También precisó que no es estrictamente una privatización: "Acá lo que se hace es concesionar una propiedad que es pública por un tiempo determinado, y en ese tiempo una empresa o algún grupo de empresas lo que hace es realizar la inversión que hace falta para que esa ruta esté en buen estado, o se modernice, o se ensanche o lo que hiciera falta en base a esa inversión que hace la empresa", y aclaró "se producen varias cosas, se optimiza el tránsito, en el caso de rutas nacionales, sea para tránsito ordinario, turismo, pero también para transportes de cargas, lo cual tiene un vínculo directo y una incidencia muy grande en la economía de los países. A nosotros eso nos hace mucha falta, así que si las concesiones están en un sistema ordenado y muy claras las pautas de lo que las empresas tienen que hacer, en qué tiempo, y hay un buen control de gestión, me parece muy bueno".
Consultado sobre la aplicación del sistema en los '90, cuando fracasó y no se logró la red de rutas y autopistas modernas que se pronosticaban, Isgró explicó: "Tiene que funcionar como en cualquier país del mundo. Saben que en este momento, mientras los atiendo, me paré a la orilla de la ruta en Chile y estaba viendo justamente cómo funciona en este país, y la verdad es que es muy bueno. Y justamente con una metodología que en otro tipo de obra, Chile lo aplica también y funciona. ¿Podemos administrar bien o podemos administrar mal? Si administras bien, en el caso del Gobierno, evitas erogar fondos públicos para este tipo de cosas que bien puede hacer un privado. Y el secreto, en este caso el gobierno del presidente de Milei, la tarea que va a tener es estudiar muy bien el pliego que saca a licitación de concesión, e incluir dentro del pliego un control de gestión para que el concesionario sepa que tiene justamente un control permanente, donde dar respuesta acerca de lo que se comprometió a entregar en el plazo correspondiente".
"Un sistema de peaje bien estudiado permite que la cuenta de para que ese inversor pueda hacer la inversión primero, y después recuperar con el obtenido de los peajes. Porque ahí está un poco también digamos esa prioridad, primero invertís, después cobrás el peaje y recuperás", completó.