Eduardo Gerome sobre el kirchnerismo: "Fue una administración del Estado piramidal y fraudulenta"
En el programa sin Verso, el exjuez Eduardo Gerome no se guardó nada al analizar la corrupción en el kirchnerismo: "Una administración piramidal y fraudulenta".
En una entrevista en el programa Sin Verso, de Ciudadano News, el exjuez y abogado penalista Eduardo Gerome analizó la reciente condena al exministro Julio De Vido en la causa de la compra de Gas Natural Licuado (GNL), calificando al kirchnerismo como una "administración fraudulenta piramidal".
Además, lanzó una dura crítica al "garantismo abolicionista" que, a su juicio, niega los derechos humanos de las víctimas y permite que los presos "regalen años" de condena.
El exjuez Eduardo Gerome, duro con la administración kircherista por los casos de corrupción. (Foto: archivo web)
El ADN de la corrupción kirchnerista: una estructura piramidal
Gerome no dudó en catalogar la corrupción K como un fenómeno sistémico y deliberado, una "marca registrada en la historia de la Argentina". Según el exjuez, durante los 16 años de kirchnerismo, lo que se gestó fue una "administración del estado piramidal fraudulenta" que se extendió "desde la cabeza hasta el último engranaje".
La clave de este sistema, explicó, residía en la selección de personal: "Todos los que tenían funciones directivas eran corruptos y el que no lo era no podía aspirar a tener un cargo". Este mecanismo garantizaba la lealtad y la impunidad, ya que un corrupto nunca nombraría a alguien "con las manos limpias" que pudiera denunciarlo.
El caso de De Vido, exministro durante los tres mandatos (Néstor y Cristina Kirchner), es el ejemplo más visible. Condenado por el escándalo del GNL, donde se comprobaron sobreprecios millonarios, el exfuncionario suma penas que lo mantienen en el foco judicial, con otras causas como la tragedia de Once y la inminente llegada del juicio oral por "los Cuadernos".
El caso López: cuando la ficción supera la realidad
Al recordar los escándalos más emblemáticos del kirchnerismo, Gerome no pudo evitar mencionar la figura de José López, exsecretario de Obras Públicas y "segundo" de De Vido, tristemente famoso por los bolsos de dinero arrojados a un convento.
José López, el segundo de De Vido que arrojó los bolsos con dólares en un convento. (Foto: web)
El exjuez destacó la naturaleza inverosímil del hecho: "Ninguna serie política... ninguna, se atrevió a poner un funcionario tirando bolsos a un convento con una ametralladora en la mano". Este "disparate" fue, a su criterio, tan inexplicable que los propios referentes del kirchnerismo "lo dejaron de lado" y lo señalaron como único responsable para desvincular al resto de la cúpula.
La peligrosa flexibilidad de la Justicia: sumar condenas y regalar años
La reciente condena a De Vido, a cuatro años, y a su ex-segundo, Roberto Baratta, a tres años y medio, por el caso GNL trajo a colación otro punto crítico del sistema judicial: la sumatoria de penas y la discrecionalidad de los jueces.
En ese sentido Gerome cuestionó duramente la forma en que se componen las condenas, especialmente ante causas múltiples como la que enfrenta De Vido, que tiene pendiente el juicio oral de "los Cuadernos" (programado para noviembre) y otra por la causa Skanska, donde el fiscal ya pidió cinco años de prisión.
"Cuatro y cinco son nueve. Bueno, pero si el hombre no tiene... le doy siete para componerlo", ironizó el exjuez, y aseguró que los magistrados tienen una forma de "regalar años en perjuicio de la comunidad y en favor de los delincuentes".
Además, criticó la laxitud en las prisiones domiciliarias y el uso de tobilleras electrónicas para personas que deberían estar en la cárcel, recordando que De Vido pasó de estar dos años en Marcos Paz a una "quinta que él tiene en Zárate con sus canarios".
El debate central: abolicionismo vs. derechos de las víctimas
El debate sobre la situación de los presos llevó la conversación al terreno ideológico del derecho penal, con un enfoque lapidario sobre la llamada doctrina Zaffaroni.
Al respecto, Gerome sostuvo que lo que se invoca como "garantismo" no es más que "abolicionismo", es decir, una corriente que busca "terminar con el derecho penal".
El exjuez reconoció que el exjuez de la Corte Suprema Eugenio Raúl Zaffaroni, es un tipo "muy inteligente" cuya doctrina ha permeado en la Justicia, formando "centenares de abogados que fueron jueces, fueron secretarios, fueron fiscales".
El exjuez Eugenio Zaffaroni propuso una doctrina "garantista". (Imagen: archivo web)
Esta ideología, afirmó, se alimenta en la creencia de que hay que ser benévolo y que los presos tienen derechos humanos que están por encima de todo.
Gerome fue enfático al remarcar que los derechos humanos deben ser tanto para los delincuentes como para las víctimas. "La víctima no eligió ser víctima, fue elegida por el preso", sentenció. "Una manera de negarle derechos a esa gente es, por ejemplo, dejar en libertad a su victimario, no hacerle cumplir una condena como corresponde", agregó en ese sentido.
Al puntualizar sobre el derecho humano de un preso, Gerome explicó que no es tener celulares o beneficios especiales -como el caso de un preso al que una jueza le permitió ir a pescar al río con custodia-, sino un trato humano que implica sujetarse a disciplina, obligarlos a trabajar y devolverle a la sociedad el mal que hicieron.
Para Gerome, la doctrina Zaffaroni está siendo "puesta en tela de juicio" porque se ha demostrado que lo único que permite es que "los presos sigan en la calle y sigan cometiendo delitos", revictimizando constantemente a quienes sufrieron el delito en primera persona.