La reciente elección en la Ciudad de Buenos Aires, que fue apenas municipal, terminó generando una tormenta política de proporciones en la Cámara de Diputados. El derrumbe del PRO en su último bastión territorial no solo dejó maltrecho a Mauricio Macri, sino que también encendió la mecha de un conflicto interno que podría cambiar el mapa legislativo del país.
Con las valijas listas y la paciencia agotada, 12 diputados identificados con el bullrichismo se encuentran al borde de romper el bloque del PRO. La orden final la tiene Karina Milei, jefa política inapelable del universo libertario y hermana del presidente.
"Somos 21": la nueva fuerza parlamentaria que se cocina en silencio
El grupo rebelde no está solo. A los bullrichistas se sumarían seis radicales afines al oficialismo libertario (la llamada Liga del Interior) y dos ex PRO santafesinos: Verónica Razzini y Gabriel Chumpitaz.
"Somos 21. De los que todavía estamos en el PRO, seis tenemos mandato hasta el 2027. De los radicales peluca, tres de los seis siguen hasta el 2027, y lo mismo Razzini", detalló uno de los diputados que lidera la sublevación, en diálogo con la agencia Noticias Argentinas.
La decisión está en manos de 'El Jefe'
Todo está preparado. Sólo falta la luz verde de Karina Milei. La intención del nuevo interbloque es clara: ofrecerse como fuerza bis al oficialismo sin interrumpir el escudo legislativo, siempre que eso convenga al gobierno.
"Vamos a hacer lo que le convenga al Gobierno. Si nos piden que no rompamos el bloque porque eso debilita al oficialismo, nos la bancamos. Pero no queremos estar más acá", confesó un diputado alineado con Patricia Bullrich.
"Si el Gobierno nos dice que ya tiene el escudo garantizado, nos vamos porque no se aguanta más esta convivencia", agregó la misma fuente, reflejando el hartazgo con el sector que aún responde a Macri.
Una olla a presión en Diputados
Dentro del bloque amarillo ya no hay unidad. La convivencia con figuras como Silvia Lospennato y María Eugenia Vidal se volvió insostenible. Los rebeldes aseguran que el bloque del PRO es una olla a presión a punto de estallar.
Hoy la bancada está fragmentada en al menos cinco subgrupos: 12 bullrichistas libertarizados, 10 macristas puros, cinco ritondistas, dos larretistas y otros siete sin rumbo definido. Entre estos últimos se encuentra Diego Santilli, que también busca nuevos horizontes.
Macri, aislado y en retroceso
El liderazgo de Mauricio Macri está cada vez más debilitado. Su estrategia de diferenciarse de La Libertad Avanza quedó expuesta en la sesión del 29 de abril, cuando instruyó abstenerse en votaciones sensibles. Solo siete diputados acataron.
En cambio, otros siete del PRO firmaron el dictamen oficialista en comisiones clave, con Silvana Giudici como miembro informante, dejando al ex presidente con menos leales de los que imaginaba.
El resultado de la elección en la Ciudad dejó claro que el electorado de derecha migró masivamente hacia Javier Milei. Y ese traslado de capital político parece definitivo.
¿Subordinación o irrelevancia?
El dilema es claro para los dirigentes que aún resisten dentro del PRO: o se subordinan a la nueva fuerza dominante, o se condenan a la irrelevancia.
"Tabula rasa", la expresión usada por Manuel Adorni tras el triunfo electoral, resume el nuevo espíritu: se borran agravios pasados a cambio de lealtad absoluta a La Libertad Avanza. La conversión a 'Las Fuerzas del Cielo' es la condición sine qua non.
La extinción estética y política del PRO
En la disputa por las listas para 2025, el panorama es desolador para el macrismo. Si compitiera en soledad, repetiría los magros 15 puntos y apenas obtendría dos bancas nacionales, una menos que las que pone en juego.
Y si acuerda con los libertarios, será bajo condiciones humillantes: sin identidad, sin estética propia, sin poder. Todo será violeta.
En las provincias, la situación es aún más crítica. Sin estructura y sin representación real, el PRO enfrenta un derrumbe nacional.
Lo anticipó con crudeza el diputado Damián Arabia: "Si piensan que esta elección fue mala, esperen a lo que va a ser ir desdoblados en provincias donde ni siquiera se hace pie. Va a ser un desastre".

