En una nueva resolución sobre las condiciones de detención de Cristina Fernández, el Tribunal Oral Federal 2 concedió un permiso especial para que la exmandataria pueda utilizar la terraza del edificio de San José 1111. Los jueces consideraron que este espacio cumple la función de "recreación", equiparando el acceso al aire libre con el que tienen los reclusos en las unidades penitenciarias comunes.
La medida, firmada por el juez Jorge Gorini, establece condiciones estrictas: el uso del espacio estará limitado a un máximo de dos horas diarias y se mantendrá bajo estricta vigilancia electrónica mediante la tobillera que ya porta la expresidenta. Según el fallo, la decisión se alinea con los estándares de los tratados internacionales de Derechos Humanos, buscando garantizar condiciones mínimas de habitabilidad sin alterar el régimen de encierro.
Fin de las reuniones políticas libres
Sin embargo, la resolución trajo un revés significativo para la agenda de Cristina. Tras el polémico encuentro que mantuvo con nueve economistas en su departamento, el Tribunal decidió endurecer el régimen de visitas. A partir de ahora, se redujo drásticamente la lista de personas con acceso libre y se exige una burocracia mayor: la defensa deberá notificar con antelación el motivo, fecha y horario de cada encuentro para obtener autorización.
Los magistrados argumentaron que la reunión masiva de noviembre ignoró el "carácter punitivo" del arresto domiciliario, transformando la detención en una oficina política. Mientras la defensa prepara la apelación ante la Cámara Federal de Casación Penal, las nuevas reglas ya están vigentes: aire libre controlado y visitas restringidas marcan la nueva rutina de la exvicepresidenta.