El retorno... ¿esperado?

Cristina Kirchner y el plan para recuperar el PJ: ¿necesita a Axel Kicillof o intentará desplazarlo?

Tras su reciente operación, Cristina Kirchner redefine su estrategia política mientras el kirchnerismo presiona por su liberación y busca reorganizar el peronismo frente al avance de Milei.

Por José Urrutia

Cristina Kirchner deberá enfrentar las aspiraciones de Axel Kicillof si pretende encolumnar al peronismo disperso. (Foto: archivo web)

La centralidad de Cristina Kirchner no conoce de reposos prolongados. Apenas días después de haber sido sometida a una intervención quirúrgica de urgencia por un cuadro de peritonitis, la expresidenta ya ha transformado su residencia de San José 1111 en el nuevo búnker del Partido Justicialista

En un escenario donde el gobierno de Javier Milei avanza con reformas estructurales, la líder del movimiento ha decidido retomar las riendas, marcando el pulso de una resistencia que combina la presión judicial con una profunda reconfiguración ideológica.

Cristina Kirchner y el plan para recuperar el PJ

El desfile por el departamento de la exmandataria ha sido incesante. Entre los visitantes más cercanos se destacaron Mayra Mendoza, quien ofició de guardia personal durante su internación, y el diputado Máximo Kirchner

Sin embargo, el encuentro que capturó todas las miradas fue el de Axel Kicillof. Aunque la relación entre ambos ha atravesado meses de gélida distancia, el Gobernador de la Provincia de Buenos Aires se vio obligado a buscar el consenso tras el alta médica de su mentora.

"La unidad no se declama, se ejerce con la conducción de quien ostenta la legitimidad popular", deslizaron voces del Instituto Patria, dejando en claro que el operativo de retorno no contempla jubilaciones anticipadas. 

Este movimiento busca frenar las aspiraciones de Kicillof de heredar el control absoluto del PJ sin el aval directo de la "Jefa".

El regreso a las fuentes: ¿Perón o el olvido?

Llamó la atención de propios y extraños la reciente relectura que Cristina hizo del libro "Perón, pensamiento para la acción política". Tras años de una relación dialéctica ambivalente con el General -a quien muchos señalan que "negó" en la práctica discursiva de su etapa más cristinista, casi como Pedro a Jesús-, este giro parece responder a una necesidad de supervivencia

En este sentido no debemos olvidar que la expresidenta nunca comulgó con las ideas de Perón, a quién llamaba "viejo de mierda", y siempre se sintió más cómoda entre los sectores de izquierda. 

Además, en una oportunidad, hablando con su acólito Oscar Parrilli por teléfono, mandó al peronismo a "suturarse el orto". ¡Cosas veredes, Sancho, que non crederes!

En un contexto donde Milei interpela a las masas con un discurso disruptivo, el kirchnerismo intenta refugiarse en la doctrina clásica para rearmar el peronismo.

La estrategia para enfrentar a la Casa Rosada es multidimensional. Por un lado, la unificación de bloques en el Congreso como se hizo para intentar frenar el Presupuesto 2026 y lo hará ahora con la reforma laboral y otros proyectos  oficialistas; por otro, el impulso de la campaña "Cristina Libre"

Quienes piden su liberación han comenzado a movilizarse bajo la premisa de que "el régimen está viciado de ilegitimidad desde su proscripción y detención domiciliaria", según señalaron referentes gremiales afines.

El interrogante que desvela al peronismo es si esta renovada mística será suficiente para desplazar a un Kicillof que, aunque respetuoso, ya ha comenzado a construir su propio esquema de poder con intendentes y sindicatos. Por ahora, el tablero se mueve bajo una sola voluntad: la de una Cristina que, tras el bisturí, parece haber recuperado también el hambre de poder.