Cristina Kirchner y su plan maestro: el desafío de frenar el juicio de los Cuadernos desde el encierro
La defensa de Cristina Kirchner en la causa Cuadernos apuesta a la nulidad del proceso, mientras la exmandataria cumple prisión domiciliaria tras el fallo firme en Vialidad.
El calendario judicial de 2026 arrancará con un voltaje político sin precedentes. Tras el receso de enero, la causa conocida como los "Cuadernos de las coimas" retomará su actividad el próximo 3 de febrero, situando a Cristina Kirchner nuevamente en el centro del escenario.
Sin embargo, el contexto ha cambiado drásticamente: la expresidenta hoy enfrenta este nuevo debate oral desde su departamento en el barrio de Constitución, donde cumple la condena a seis años de prisión confirmada por la Corte Suprema en el caso Vialidad el pasado junio.
Cristina Kirchner y su plan maestro frente a la causa Cuadernos
La estrategia diseñada por su abogado, Carlos Beraldi, no buscará solo la absolución, sino el desplome total de la estructura del caso.
El eje principal será atacar la validez de los testimonios de los imputados colaboradores. El letrado ha sido tajante al señalar que "es un proceso que se inició de manera totalmente irregular", insistiendo en que las confesiones de los empresarios fueron obtenidas bajo presión para forzar la incriminación de la exmandataria.
Desde su prisión domiciliaria Cristina Kirchner articula con sus abogados una defensa que la haga zafar de las causas que la complican. (Foto: archivo web)
El plan defensivo en esta etapa de "cuestiones preliminares" se apoyará en tres pilares:
Uno de ellos es sostener que no hay registros materiales (más allá de los escritos de Oscar Centeno) que la vinculen con el flujo de fondos, es decir que no hay una prueba directa.
La otra iniciativa es alegar que la acusación por "asociación ilícita" ya fue tratada (y rechazada) en el juicio de Vialidad, por lo que no podría ser juzgada dos veces por el mismo delito.
Finalmente, se busca mantener la narrativa de una persecución política coordinada para proscribirla definitivamente, aludiendo al término "lawfare".
El frente judicial más allá de los cuadernos de Centeno
Pero los Cuadernos no son el único dolor de cabeza. Con la inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos ya firme, la defensa intenta evitar que las causas Hotesur-Los Sauces y el Memorándum con Irán sumen nuevas complicaciones a su situación de encierro.
Al respecto, Cristina ha definido el actual proceso como un "show judicial diseñado para distraer de la crisis económica", apuntando sus dardos contra el TOF 7 y la fiscal Fabiana León.
Desde su entorno aseguran que no habrá una actitud pasiva. A pesar de la tobillera electrónica, la exjefa de Estado planea utilizar sus futuras declaraciones indagatorias como plataformas políticas.
"La historia me absolverá, pero mientras tanto, ellos escriben ficciones", habría deslizado en sus últimas reuniones con el equipo legal.
Lo que viene en febrero no es solo un juicio por corrupción, sino la batalla final por el relato de una era que se resiste a cerrarse en los tribunales de Comodoro Py.
Solidaridad internacional y "persecución política"
El círculo íntimo de la expresidenta también busca elevar el conflicto al plano internacional.
En ese sentido, utilizan el respaldo de figuras del Grupo de Puebla y otros líderes regionales para instalar la idea de que Cristina es una "perseguida política" , es decir un caso similar a lo que ocurrió con Lula da Silva en Brasil antes de que sus causas fueran anuladas.
Argumentan que el objetivo final no es la justicia, sino la proscripción perpetua de la dirigente más popular de la oposición argentina.