La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner volvió al centro de la escena política con un duro mensaje contra Javier Milei. Desde su prisión domiciliaria, cuestionó el rumbo económico, aunque evitó asumir su propia responsabilidad en la deuda y la crisis que se gestaron durante sus gobiernos.
La crítica de Cristina Kirchner a Javier Milei reavivó la tensión política, pero también despertó cuestionamientos hacia ella misma. Desde la comodidad de su prisión domiciliaria, la exmandataria utilizó las redes sociales para lanzar un extenso mensaje en el que culpó al actual presidente por el deterioro económico, sin reconocer el peso de sus propias gestiones en la fragilidad de la Argentina.
"¡Che Milei! ¿Viste que al final era el dólar? No solucionaste nada y empeoraste todo", escribió Cristina, retomando su viejo rol opositor. Sin embargo, en su discurso volvió a señalar el endeudamiento de Mauricio Macri como el gran problema, sin mencionar que durante sus presidencias también dejó un déficit creciente, inflación desbordada y reservas vacías.
Cristina Kirchner contra Milei: discurso duro, memoria selectiva
En su publicación, la expresidenta insistió en que "el principal problema de la economía argentina son los dólares", en referencia a la reunión de Milei con Donald Trump. Pero al mismo tiempo omitió recordar que durante sus gobiernos se implementaron el "cepo cambiario", múltiples restricciones y un esquema de subsidios insostenibles que hoy pesan sobre la economía.
"Con el endeudamiento criminal que Macri tomó a partir del 2016, se ha tornado inmanejable", afirmó Kirchner, como si la historia económica reciente empezara después de su salida del poder.
"Nueve de cada diez hogares endeudados"
La exmandataria señaló que "nueve de cada diez hogares argentinos están endeudados... y no es deuda para cambiar el auto o hacer un viaje a Disney, es deuda para comer o para pagar remedios".
Si bien el dato impacta, la crítica resulta contradictoria: durante su segundo mandato, el INDEC estuvo intervenido y los indicadores de pobreza fueron ocultados, dejando al país sin estadísticas confiables para dimensionar la crisis social que se arrastraba.
Un mensaje cargado de chicanas políticas
Cristina cerró su escrito con un tono irónico: "¿Dónde dejaste la motosierra? Al final... ¡no solucionaste nada y empeoraste todo!". Pero más allá del golpe de efecto, su intervención política dejó en evidencia la estrategia que siempre la acompañó: señalar a otros mientras borra su propia responsabilidad en la decadencia económica.
Incluso, al advertir que la ayuda del Norte es "pan para hoy y hambre para mañana", la expresidenta apeló a la comparación con el Blindaje y el Megacanje de 2001, olvidando que bajo su gestión también se pagaron cifras récord al Club de París y al propio FMI con reservas que hoy el país no tiene.