Fin de una era
Roberto Baradel anunció que deja la conducción del SUTEBA, pero su salida parece más un movimiento estratégico que un retiro real. El dirigente, que ingresó al sistema como preceptor y construyó su carrera desde el gremialismo, se refugiará en la CTA y en la Internacional de la Educación.
Para garantizar la continuidad de su línea política, deja el mando a María Laura Torre, una histórica aliada de la cúpula. Este "gatopardismo" sindical busca que los privilegios permanezcan intactos mientras Baradel sigue orbitando en las altas esferas del poder, lejos de las aulas y las paritarias docentes.