Vecinos contra vecinos: el bravo cartel contra residentes con antecedentes
La comunidad de Villa San Miguel está en shock tras un violento ataque a un vecino. La indignación crece y los residentes advierten sobre su hartazgo hacia la inseguridad.
La indignación se apoderó de los vecinos de la Villa San Miguel, en Albardón (San Juan), luego del violento robo que sufrió José Ángel "Chino" Pinto, un hombre de 77 años que fue golpeado brutalmente en su propia casa el pasado 5 de febrero. El ataque no solo dejó graves secuelas en la víctima, sino que también encendió la furia de la comunidad, que ahora lanza advertencias contra los delincuentes.
Los principales sospechosos del ataque fueron identificados como Leandro R., Alejandro 'Palicho' P. y Cristian M. Todos ellos son oriundos de la misma zona y se encuentran actualmente bajo prisión preventiva, mientras avanza la investigación del caso. El juez Sergio López Martí determinó que la medida se extenderá por un mes, mientras que el plazo total de la pesquisa fue fijado en tres meses. Los imputados enfrentan cargos por robo agravado y lesiones graves, debido a la violencia con la que actuaron contra Pinto.
El violento episodio ocurrió cerca de las 23:00, cuando los delincuentes ingresaron al domicilio del anciano y lo sometieron a una golpiza despiadada con el objetivo de robarle una suma de dinero que guardaba en su hogar, estimada en poco más de $400.000. Entre los golpes, los agresores utilizaron una herramienta de jardinería, una azada, lo que agravó aún más las heridas del jubilado.
La reacción del barrio no se hizo esperar. La comunidad, cansada de la inseguridad y de los reiterados robos que, según afirman, son cometidos por las mismas personas, dejó en claro su hartazgo con un mensaje contundente. Un cartel apareció en la zona con una advertencia directa: "Ratas, si robás en el barrio, olvídate. Ya nos cansamos. No vamos a avisar a la Policía, nos vamos a arreglar nosotros. Vecinos indignados. Leandro, si tenés dignidad, andate".
Las palabras expresan el creciente malestar de los habitantes del sector, que aseguran que los mismos delincuentes han atacado a otros vecinos en distintas oportunidades. Lo que más enfureció a la comunidad en esta ocasión fue la saña con la que actuaron contra Pinto, a quien, según fuentes judiciales, casi le quitaron la vida.
El caso sigue en manos de la Justicia, pero el clima en la Villa San Miguel es tenso y el miedo a nuevos episodios de violencia persiste entre los habitantes. La advertencia de los vecinos deja en evidencia un problema de fondo: la falta de confianza en el sistema judicial y el hartazgo de una comunidad que siente que la inseguridad les ha arrebatado la tranquilidad.