Una escena tan inusual como dramática sacudió la madrugada santiagueña este martes, cuando un joven de 29 años fue hallado gravemente herido dentro de su vivienda del barrio Centro, en la ciudad capital de Santiago del Estero. El episodio, vinculado a una crisis emocional por una ruptura sentimental, tomó un giro aún más impactante al descubrirse que el hecho se dio en medio de un ritual umbanda.
Todo comenzó minutos antes de las 3 de la madrugada, cuando un llamado al 911 alertó sobre un hombre aparentemente herido con un arma blanca. Efectivos de la Comisaría 14 se dirigieron de inmediato al domicilio ubicado en calle Rivadavia al 200. Al llegar, golpearon reiteradamente la puerta, sin obtener respuesta. Sin embargo, cuando estaban a punto de retirarse, un joven, visiblemente ensangrentado, abrió la puerta y se desplomó frente a los agentes.
Ante la urgencia del cuadro, los efectivos policiales actuaron con rapidez: le aplicaron un torniquete en el brazo izquierdo para frenar la hemorragia, mientras aguardaban la llegada de una ambulancia. En ese momento, la madre del joven llegó al lugar y aportó un dato revelador: su hijo la había llamado minutos antes para despedirse, asegurando que se quitaría la vida tras haber sido abandonado por su pareja.
Según contó la mujer, el joven además practicaba rituales umbanda y participaba activamente de un culto. Esta información fue confirmada por los investigadores, quienes al ingresar a la vivienda hallaron un altar con diversos elementos religiosos: una canasta con papas y pochoclos, imágenes de santidades, velas de colores, un cuenco con tridentes y una daga de 24 centímetros, que habría sido utilizada en el acto de autolesión. Todo esto estaba rodeado por un charco de sangre, lo que reforzó la hipótesis de que se trató de una acción autoinfligida en medio de un trance espiritual.
El Ministerio Público Fiscal fue informado de inmediato y ordenó la intervención de los peritos de Criminalística, quienes realizaron trabajos de fotografía, planimetría y tomaron hisopados en los restos de sangre hallados en la escena para confirmar si correspondían exclusivamente al joven. También se dispuso el secuestro del celular de la víctima y del arma utilizada.
Tras ser estabilizado en su domicilio, el joven fue trasladado al Centro Integral de Salud Banda, donde fue atendido por una herida profunda en el brazo izquierdo. A pesar de haber perdido abundante sangre, los médicos lograron estabilizarlo y más tarde decidieron derivarlo al Hospital Regional para una atención más especializada.
Según el parte médico, el joven había consumido alcohol y otras sustancias antes de protagonizar el incidente. Su estado de salud sigue siendo delicado, y se estima que su recuperación podría extenderse por lo menos un mes.