El horror se escondía detrás de una fachada común en el barrio porteño de Saavedra. Tras una denuncia vecinal, la Unidad Fiscal Especializada en Materia Ambiental (UFEMA) lideró un allanamiento en una vivienda de la calle Pico al 4900, donde descubrieron un criadero ilegal de perros de raza Airedale Terrier. El escenario era desgarrador: 23 animales vivían en condiciones de maltrato extremo, rodeados de suciedad y sin los cuidados básicos para su supervivencia.
Durante el operativo, médicos veterinarios y personal de la Policía de la Ciudad constataron que los perros —entre ellos cinco cachorros de apenas tres meses— estaban encerrados en jaulas tan pequeñas que no podían caminar ni pararse. Los animales presentaban falta de higiene, sarro dental y no contaban con un plan sanitario vigente.
Un plan para que no los escucharan
Lo más impactante para los investigadores fue el diseño del cautiverio. Las jaulas estaban ubicadas en sectores sin acceso a la luz solar ni ventilación, una táctica utilizada por los responsables del criadero para evitar que los perros ladraran y así no alertar a los vecinos. Además, los recipientes de agua estaban sucios y no tenían alimento disponible, a pesar de las altas temperaturas.
El operativo, encabezado por el fiscal Matías Michienzi y el Cuerpo de Investigaciones Judiciales (CIJ), terminó con el secuestro de todos los ejemplares: 14 hembras adultas, 9 machos jóvenes y los 5 cachorros.
Rescate y clausura
La Justicia dispuso la clausura inmediata del lugar y labró actas contravencionales por infracción a la Ley 14.346 de Maltrato Animal. Para asegurar el bienestar de las víctimas, a cada perro se le colocó un chip de rastreo y fueron trasladados a distintas ONG especializadas. Allí recibirán la atención veterinaria necesaria para ser estabilizados y, eventualmente, encontrar un hogar que les brinde el cuidado que nunca tuvieron.