Lo que parecía una propuesta solidaria y accesible se transformó en una verdadera pesadilla para decenas de vecinos de Puerto Madryn y Dolavon, en Chubut. El pasado 20 de diciembre, un hombre que se presentó como representante de una óptica de Buenos Aires organizó una jornada de venta de anteojos a precios populares en la sede vecinal del barrio Fontana. El evento, difundido por redes sociales y el boca a boca, convocó a una gran cantidad de interesados, pero terminó siendo una presunta estafa con pérdidas millonarias.
Según los testimonios de los damnificados, se trataba de una campaña "muy creíble", con el supuesto vendedor mostrando documentación que respaldaba su vínculo con la empresa capitalina. Muchos vecinos realizaron transferencias bancarias por anticipos, con montos que oscilaron entre los $100 mil y $150 mil en total. Otros entregaron marcos de anteojos con la promesa de que serían adaptados con nuevos cristales.
Sin embargo, los lentes jamás llegaron. Y peor aún: el supuesto representante nunca más volvió a aparecer ni dio señales de vida.
La indignación de los vecinos y el accionar judicial
"Nos generó confianza. No era una venta puerta a puerta, fue en la sede vecinal, todo parecía en regla", contó una de las afectadas, quien prefirió mantenerse en el anonimato. En total, más de 50 personas aseguran haber sido perjudicadas por la maniobra.
El abogado que representa a los damnificados, Héctor Vargas, explicó que ya fue radicada la denuncia ante la Fiscalía de Puerto Madryn, y que se inició una investigación formal. "El hombre presentó documentación que parecía legítima, reforzando su vínculo con una óptica de Buenos Aires, aunque esa relación todavía no está confirmada", señaló Vargas. Además, agregó: "Según supimos, tendría familiares en Madryn, pero vive en Buenos Aires".
El letrado también advirtió sobre las consecuencias sociales de este tipo de hechos: "Lo preocupante es que esto desalienta a la comunidad a participar en campañas legítimas, que sí han tenido buenos resultados en el pasado".
Desde el Ministerio Público Fiscal no descartan la posibilidad de agravar la figura penal, que por ahora se investiga como una estafa común, pero que podría escalar según los elementos que surjan durante la causa.
Este tipo de engaños no es nuevo y, lamentablemente, se ha replicado en distintas ciudades del país bajo distintos formatos: desde falsas campañas médicas, hasta ventas apócrifas de productos de salud a domicilio. La credibilidad que otorgan los lugares institucionales, como en este caso la sede vecinal, hace que los estafadores logren captar víctimas con mayor facilidad.
Ante este contexto, se recomienda siempre verificar la identidad de las empresas organizadoras, pedir comprobantes legales y consultar a instituciones oficiales antes de realizar pagos anticipados o entregar pertenencias personales.