Niño se ahogó con un pastelito y dos policías le salvaron la vida
Los efectivos llegaron en un patrullero y salvaron al menor de tres años. La familia les agradeció en las redes sociales
7 Febrero de 2022 - 12:47
7 Febrero de 2022 - 12:47
7 Febrero de 2022 / Ciudadano News / Policiales
Una pareja de efectivos policiales fueron protagonistas de un acto heroico en la ciudad cordobesa de Mina Clavero, en el valle de Traslasierra. Se trata de Héctor Oviedo y Claudio López, quienes actuaron rápidamente y con la solvencia que requería la desesperante situación de ahogamiento que estaba sufriendo un niño de tres años que había ingerido un pastelito.
El episodio ocurrió durante la tarde de este domingo, cuando los uniformados recibieron el llamado de una inspectora de tránsito informándoles del caso. A bordo del móvil policial en el que patrullaban la zona, se acercaron al domicilio donde el menor estaba con sus padres y trabajaron para desobstruir sus vías respiratorias.
En declaraciones a Radio Mitre, Oviedo relató: “Con mi compañero Claudio López estábamos patrullando cuando una inspectora de tránsito nos llama por un caso de un niño ahogado; pensamos que era por haber estado en el río, pero no, concurrimos al lugar y estaba la madre asustada con el padre del menor”.
Según especificó, le practicaron la maniobra de Heimlich, la cual consiste en comprimir el área abdominal para expulsar un trozo que esté impidiendo el paso de aire por el conducto respiratorio.
“El pequeño recibió atención médica encontrándose en buen estado de salud. Se había ahogado con un pastelito”, señaló el policía y agregó: “Los padres estaban más que agradecidos y dijeron que iban a estar agradecidos de por vida porque fue muy rápido”.
Este procedimiento de primeros auxilios se utiliza para desobstruir el conducto respiratorio en casos de que alimento o algún objeto pequeño bloquee el conducto respiratorio. Es una técnica efectiva en casos de asfixia o atragantamiento, comunes en niños de corta edad.
El rescatador debe pararse directamente detrás de la persona que se asfixia y rodear su tronco con los brazos. Uno de los puños debe estar cerrado y colocarse a mitad de camino entre el ombligo y la apófisis xifoides (extremo inferior del esternón). Con la otra mano hay que rodear la primera.
Una vez adoptada la posición, hay que aplicar un impulso firme hacia adentro y hacia arriba tirando con ambos brazos hacia atrás y hacia arriba. Esas compresiones se repiten entre 6 y 10 veces. Si la persona pierde el conocimiento, comience la reanimación cardiopulmonar.