La sala del tribunal en Córdoba quedó en absoluto silencio cuando Eleonora Vollenweider, madre de Catalina Gutiérrez, miró directamente hacia Néstor Aguilar Soto y le espetó sin titubeos: "Mi hija está en un cajón por tu culpa". Las palabras resonaron en el recinto como un eco de dolor y reclamo de justicia.
Un dolor imposible de medir
Acompañada de su esposo, Marcelo Gutiérrez, Eleonora alzó la voz ante los jurados tras la lectura de los alegatos. "Néstor, no sólo mataste a Catalina, me mataste a mí, a Marcelo y a Lucía. Mataste proyectos y futuro", exclamó entre lágrimas, dejando en evidencia el dolor que atraviesa a toda la familia desde el femicidio de la joven de 21 años.
Gentileza El Doce.
Con la voz quebrada, recordó lo cercana que era la víctima con el acusado: "Vos como nadie conocías a Catalina, sabías lo que te quería", agregó. Luego, ilustró la devastación que sufre a diario: "Ahora me sobra un lugar en la mesa, una cama, un lugar en el auto y todo el amor que tenía para darle a mi hija".
Durante su testimonio, la madre le exigió a Soto que la mirara a la cara. Sin embargo, el acusado mantuvo la cabeza gacha y evitó cualquier contacto visual. "Me gustaría que me miraras, Néstor, mirame", insistió Vollenweider con firmeza.
En un momento de extrema tensión, lo confrontó de manera cruda: "Te escucho decir que estás en una celda, que tu vida era perfecta... ¿Sabés dónde está Catalina? En un cajón. Ahí está mi hija por culpa tuya".
Por su parte, Aguilar Soto tuvo la posibilidad de pronunciar sus últimas palabras antes del veredicto, pero decidió guardar silencio.
Ante la falta de respuesta del acusado, Eleonora Vollenweider pidió justicia y exigió la pena máxima para quien fuera amigo de su hija y ahora enfrenta la acusación por su asesinato. La familia de Catalina espera que el tribunal imponga la condena más severa para Soto, buscando reparar, aunque sea en parte, el vacío irreparable que dejó su partida.