La aparición de un joven en su propio velorio generó escenas de confusión, llanto y gritos en Villa Carmela, Yerba Buena, en Tucumán. Con apenas dos palabras ("Estoy vivo") irrumpió en la casa familiar, después de que su familia lo hubiera velado tras un error de identificación de un cadáver hallado en Alderetes. La Justicia investiga el insólito caso.
La historia detrás del error judicial
El episodio comenzó cuando un muchacho fue encontrado debajo de un camión cañero cerca del Puente Negro, sobre la ruta que conecta con Alderetes. El fiscal Carlos Sale había calificado inicialmente el hecho como homicidio culposo, aunque las pericias sugerían un posible suicidio.
Una mujer de Villa Carmela se presentó en la comisaría de Alderetes asegurando que el cuerpo hallado era el de su hijo, lo que llevó a que se cumplieran los trámites judiciales y el cadáver fuera entregado a la familia.
"Estoy vivo": el momento que dejó helada a la familia
Durante el velorio, el joven identificado como fallecido irrumpió inesperadamente y pronunció la frase que nadie olvidará: "Estoy vivo". "Hubo un lío tremendo. Muchos se espantaron, otros gritaron y lloraron. La verdad es que quedamos helados", contó una vecina que presenció la escena.
María Laura García, otra vecina, reflexionó sobre el trasfondo social del caso: "Es la realidad que viven las madres de los jóvenes que son adictos. Se van de la casa diciendo que harán un trámite y no vuelven más. Uno nunca sabe si están vivos".
Investigación y consecuencias del error
Tras la irrupción, se dio aviso a la comisaría de Villa Carmela y el fiscal Sale entrevistó al joven. Este declaró que había estado en Alderetes consumiendo drogas y desconocía que su familia lo había dado por muerto.
Mientras tanto, el cuerpo entregado erróneamente fue trasladado nuevamente a la Morgue Judicial, donde permanece sin identificar desde hace más de tres días. La Justicia trabaja para determinar la verdadera identidad del fallecido y deslindar responsabilidades por el grave equívoco.
