En un operativo que estremece y genera indignación, efectivos de la Policía de la Ciudad rescataron este martes a 42 gatos y 8 perros que vivían en condiciones deplorables dentro de dos criaderos ilegales ubicados en los barrios porteños de Caballito y Villa Devoto. El hallazgo más estremecedor ocurrió en el segundo allanamiento, donde encontraron a dos perros con las cuerdas vocales cortadas, mutilación que tenía como objetivo evitar que los vecinos escucharan sus ladridos.
El procedimiento fue llevado a cabo por la División Canes de la Policía de la Ciudad, en conjunto con el Cuerpo de Investigaciones Judiciales (CIJ) del Ministerio Público Fiscal, la Agencia de Protección Ambiental (APRA), la Dirección General de Control Ambiental (DGCONTA) y la Agencia Gubernamental de Control (AGC).
Criaderos ilegales: un negocio siniestro y cruel
El primer operativo se realizó en una vivienda ubicada en la avenida Rivadavia al 6000, en el barrio de Caballito, tras múltiples denuncias vecinales por ruidos y malos olores. "Cuando ingresamos, nos encontramos con una escena desgarradora: animales hacinados, sin agua ni ventilación, en un ambiente sucio y sin higiene mínima", detallaron fuentes oficiales.
En el lugar, había 42 gatos y dos perros de raza Pitbull, todos en estado de abandono y en una sola habitación cerrada. No contaban con agua ni comida y el aire era irrespirable por la acumulación de excremento y orina.
Hallazgo escalofriante en Devoto
Pero el segundo allanamiento fue aún más perturbador. En una casa del barrio de Villa Devoto, la Policía encontró seis perros más, y entre ellos, dos habían sido sometidos a una cruel práctica: tenían las cuerdas vocales seccionadas quirúrgicamente para que no pudieran ladrar.
"Es una mutilación deliberada que va más allá del maltrato. Es tortura animal", aseguraron los efectivos intervinientes, visiblemente consternados. Además, los perros presentaban signos de estrés extremo y desnutrición.
Investigación por maltrato animal y delitos ambientales
Las personas responsables de ambos criaderos serán investigadas por maltrato animal, enmarcado en la Ley 14.346, y también por no contar con la inscripción obligatoria en el registro de propietarios de perros potencialmente peligrosos, especialmente en el caso de los Pitbulls.
Además, se analizará la posible violación de normativas ambientales y sanitarias de la Ciudad, ya que las condiciones de los inmuebles representaban también un riesgo para la salud pública.
Un problema nacional: criaderos clandestinos en todo el país
Este tipo de casos no son aislados. En diferentes puntos del país, desde Córdoba hasta Rosario, organizaciones proteccionistas y fuerzas de seguridad vienen alertando sobre el auge de los criaderos ilegales, donde los animales son utilizados para reproducción masiva, sin controles, sin atención veterinaria y bajo condiciones inhumanas.
La falta de regulación efectiva y la demanda de animales de raza siguen alimentando este circuito clandestino que prioriza el negocio por sobre el bienestar animal.



