Claudia Soledad Batista, de 28 años, fue asesinada a machetazos por su expareja, Walter Gabriel Cruz (25), en San José, una pequeña localidad misionera ubicada a 45 kilómetros de Posadas. El crimen fue presenciado por al menos dos de los cinco hijos de la víctima. La violencia de género se cobró otra vida, esta vez con una brutalidad extrema: los forenses contaron 23 heridas cortantes, muchas de ellas defensivas.
"Ya no aguanto más, tengo ganas de desaparecer"
Horas antes del ataque, Claudia le había confiado su desesperación a una amiga. "Ya no aguanto más, tengo ganas de salir corriendo y desaparecer, te juro", expresó la joven, quebrada emocionalmente por la situación que vivía. "Está triste mi vida", agregó.
La víctima tenía un historial de maltrato. Aunque había terminado la relación con Cruz y regresado a Leandro N. Alem con sus hijos, el hombre logró convencerla de volver a convivir en su vivienda del barrio La Tablada, en San José.
El femicida estaba alcoholizado y la atacó frente a sus hijos
Según relataron los vecinos, Cruz llegó la noche del domingo acompañado de otro hombre y comenzaron a tomar alcohol. Cerca de las 22 horas, por motivos que aún no están claros, tomó un machete y atacó a Claudia. Los gritos desgarradores alertaron a los vecinos, quienes llamaron a la Policía. Al llegar, los efectivos lo encontraron todavía en el lugar del crimen.
El atacante fue detenido de inmediato y quedó a disposición del juez de Instrucción de Apóstoles, Miguel Faría, quien podría indagarlo en las próximas horas. El caso será investigado como femicidio.
"Queremos justicia, ella soñaba con una vida normal"
Una hermana de Claudia detalló: "Él siempre fue violento. Ya se había separado, pero la convenció de volver. El sábado la tomó del cuello delante de los hijos. Ahora queremos justicia por ella, porque tenía toda la vida por delante y soñaba con salir adelante y tener una vida normal".
También reveló que Claudia alguna vez hizo una denuncia por violencia, pero la retiró por temor: "Él siempre amenazaba con que iba a matarse si ella lo dejaba".
El dolor de una familia y cinco hijos huérfanos
Claudia Soledad Batista era oriunda de Felipe Yofre, Corrientes, pero su familia se había instalado en Misiones desde 2010. Su vínculo con Cruz databa de 2020, con numerosas idas y vueltas marcadas por episodios de violencia.
La escena del crimen fue presenciada por al menos dos de los hijos, un dato estremecedor que agrava aún más el panorama. La familia de Claudia ya inició los trámites para obtener la custodia de los menores.
Una amiga relató que, aunque Claudia no contaba detalles de su relación, sí hablaba del dolor que sentía. "Hay cosas que me matan en vida, sólo Dios sabe el dolor que siento", le confesó días antes del crimen.


