Femicida prófugo: huyó antes de conocer su condena y lo buscan en Chile
Miguel Alejandro Vargas Nehuen fue declarado culpable por el brutal asesinato de su pareja, Ana Calfín. La Justicia de Chubut le mantuvo el beneficio de la prisión domiciliaria.
La indignación estalló este martes en Esquel y se replicó en todo el país: Miguel Alejandro Vargas Nehuen, de 29 años, declarado culpable por elfemicidio de su pareja, Ana Calfín, de 37 años, se fugó horas antes de que el tribunal le informara la condena que, por ley, debía ser prisión perpetua. El caso, que ya había causado conmoción por su brutalidad, ahora genera además una fuerte controversia judicial.
El escape se produjo mientras el condenado gozaba del beneficio de prisión domiciliaria, una medida que fue ratificada por el juez Daniel Novarino, pese a que la fiscal del caso, Rafaella Riccono, había solicitado su inmediato traslado a un penal. El pedido fue desestimado por considerar que los argumentos del Ministerio Público "no fueron suficientes" y ponderar el "buen comportamiento" del femicida.
"Estamos indignados, no podemos creer que pase esto. Ya habíamos dicho que podía fugarse", expresó Daniela Santillán, sobrina de la víctima, en declaraciones a medios locales. "Ahora solo esperamos que lo encuentren y no le den más privilegios. Que cumpla la condena".
El escape que pudo evitarse
La fuga se descubrió en horas de la mañana, cuando la madre del femicida advirtió su ausencia en la vivienda del barrio Lennart Englund, en Esquel, y dio aviso al 911. Según confirmaron las autoridades, la Policía lo había controlado por última vez a las 22 del lunes.
Desde entonces, se montó un intenso operativo de búsqueda en toda la provincia de Chubut, e incluso en la frontera con Chile. Las primeras hipótesis indican que el condenado podría haber cruzado a Futaleufú, una comuna chilena cercana donde tendría familiares.
"Aunque sea, debería haber tenido una custodia afuera de su casa una vez que lo declararon culpable", reclamó Santillán, quien además fue testigo durante el juicio.
Un juicio que terminó sin justicia
El pasado viernes, un jurado popular compuesto por 12 ciudadanos lo declaró culpable por el delito de homicidio agravado por el vínculo y por haber sido cometido en contexto de violencia de género, calificación que solo contempla la pena de prisión perpetua.
La audiencia de cesura del juicio —instancia en la que se establece la condena— estaba prevista para el mediodía del martes. Pero Vargas Nehuen nunca llegó.
Un crimen anunciado
Ana Calfín falleció el 18 de agosto de 2023, tras agonizar durante dos semanas a causa de quemaduras que cubrían gran parte de su cuerpo. La investigación determinó que fue su pareja quien la prendió fuego el 6 de agosto, en el marco de un vínculo marcado por la violencia física, económica y psicológica.
La línea de tiempo con la que la fiscalía reconstruyó el femicidio.
"Estábamos un poco más tranquilos por el veredicto del jurado, pero ahora otra vez no sabemos cuándo se va a hacer justicia", lamentó la sobrina de la víctima.
Durante el juicio, la fiscal Riccono demostró mediante testimonios, mensajes de celular, fotografías y el resultado de la autopsia que Ana vivía un calvario. Había dejado de asistir al trabajo, sufría control constante y golpes frecuentes.
La defensa, en cambio, intentó sostener que las heridas fueron producto de un accidente doméstico mientras la mujer intentaba encender un horno a leña. Afirmaron que Calfín dijo al subir a la ambulancia que había sido un accidente. Sin embargo, poco después le reveló a los médicos: "Me pasó lo mismo que a mi mamá", quien también fue asesinada por su pareja en un contexto de violencia machista.