En medio del escándalo que sacudió a Eldorado, Misiones, Romina Enríquez solicitó formalmente la eximición de prisión. Se trata de la madre acusada de "dilapidar" 17 millones de pesos pertenecientes a la fiesta de egresados de la Escuela Provincial de Comercio N° 19, presuntamente en un casino local.
La mujer busca evitar la cárcel mientras avanza la causa penal en su contra por administración fraudulenta. De esta manera, solicitó la eximición de prisión presentando un certificado psiquiátrico alegando ludopatía. Su defensa asegura que no está prófuga mientras la Justicia investiga el faltante millonario de los estudiantes.
Estrategia legal y el perfil de la adicción
La defensa presentó un certificado psiquiátrico indicando reposo, asegurando que Enríquez no está prófuga y permanece en su domicilio. Aunque la acusada alegó sufrir problemas con el juego, las familias desconfían.
El mismo fue emitido por una profesional de la salud y posteriormente validado por la Policía de Misiones. La defensa asegura que la mujer permanece en su vivienda al cuidado de sus hijos y a plena disposición de los requerimientos judiciales.
A pesar de la desconfianza que genera el caso, el comportamiento de ocultar el problema coincide con estadísticas del sector. Según informes de expertos como la Fundación Atenea, aunque las mujeres representan el 30% de los adictos al juego, son mucho más reticentes a pedir auxilio: solo el 8% acude a recursos profesionales.
Expertos como Ana Isabel Estévez, de la Universidad de Deusto, señalan que el estigma suele llevar a desenlaces fatales o a la ruina familiar antes de que se busque tratamiento.
La denuncia contra Enríquez expuso un perjuicio económico inicial de 17 millones de pesos, dinero que la mujer debía administrar y que no llegó a los proveedores. El faltante se reveló dramáticamente horas antes de la celebración, cuando se confirmó que solo se había abonado una seña mínima.
Pese a que la mujer reconoció haber perdido el dinero en el casino, los damnificados mantienen el escepticismo. "Se sospecha que pudo usar la plata en otra cosa", declararon. Afortunadamente, la fiesta finalmente se concretó gracias a un acuerdo de último minuto y la solidaridad comunitaria, salvando la noche de los egresados.