Del rescate al dolor: la Prefectura da por muerto al joven desaparecido en el mar
El operativo para encontrar a Toro ha enfrentado numerosas dificultades debido a las condiciones climáticas adversas. El viento del sudeste y las corrientes complicaron las tareas náuticas.
Lo que comenzó como una celebración de Año Nuevo en las playas de Punta del Este se transformó en un drama que mantiene en vilo a dos países. Franco Toro, un joven argentino de 30 años oriundo de Bahía Blanca, desapareció en las traicioneras aguas de la playa Los Dedos el pasado 1 de enero mientras intentaba rescatar a una amiga. Ahora, las autoridades han cambiado el enfoque de la búsqueda. "Cambia, lamentablemente, y con todo el respeto que esto merece, cambia lo que estoy buscando: empiezo a buscar un cuerpo sin vida", declaró Sebastián Sorribas, subprefecto de Maldonado y encargado del operativo de rastrillaje.
Sebastián Sorribas, subprefecto de Maldonado y encargado del operativo de rastrillaje.
Una búsqueda complicada por el clima
El operativo para encontrar a Toro ha enfrentado numerosas dificultades debido a las condiciones climáticas adversas. "Quisimos entrar con los buzos al agua a las 5.30 en la zona de la caldera del Santa María, el barco hundido en la playa El Emir, pero realmente no pudimos. Era demasiado el riesgo", explicó Sorribas. El viento del sudeste y las corrientes complicaron también las tareas náuticas. Aunque se desplegaron dos lanchas, dos motos de agua y un equipo de entre 12 y 15 personas caminando la costa, los resultados fueron negativos.
"Seguimos estudiando las corrientes. Nos manejamos aproximadamente dentro de un rango de un kilómetro y medio, que creo que está lo suficientemente peinado como para empezar a abrir el espectro hacia mar abierto", añadió el subprefecto, quien confirmó que el radio de búsqueda se ampliará mañana. "Tal vez tengamos un poco más de suerte", dijo.
El incidente ocurrió en una zona de baño prohibido debido a la presencia de piedras y fuertes corrientes de retorno. Toro ingresó al mar junto a otro compañero de trabajo para auxiliar a Janys, una joven venezolana que también trabaja como mesera en el restaurante La Taberna. Aunque Prefectura logró rescatar a Janys y al segundo hombre, Toro no pudo ser encontrado.
Sorribas detalló: "Cuando llegamos había una muchacha y dos chicos en el agua. Pudimos ayudar a sacar a la muchacha y a un masculino, pero hubo uno que no logramos rescatar".
Angustia entre sus compañeros y familia
El impacto de la desaparición de Franco se sintió de inmediato en su círculo cercano. La pizzería donde trabajaba cerró sus puertas tras el incidente. "Realmente no lo podemos creer, es todo muy triste", comentó Abril Rojo, una compañera mendocina que lo describió como una persona "muy tierna y graciosa".
La pizzería donde trabajaba Franco Toro.
Toro y su novia, con quien estaba en pareja desde hace cinco años, habían tomado trabajos temporales en Punta del Este con la intención de ahorrar dinero para abrir una casa de tatuajes. "Franco era un crac", mencionó otro de los empleados, que prefirió no ser identificado.
Su madre, notificada el 1 de enero sobre la desaparición, intentó viajar desde Bahía Blanca, pero las tormentas en la región retrasaron su llegada.
El desenlace incierto
Las autoridades han indicado que, por las bajas temperaturas del agua, podrían pasar entre tres y cinco días antes de que un cuerpo salga a la superficie, si no está atrapado por piedras o arrastrado por las corrientes. Mientras tanto, Prefectura insiste en que la naturaleza jugará un rol determinante en los próximos días.
La tragedia de Franco Toro no sólo sacudió a su familia y amigos, sino también a la comunidad de Punta del Este, dejando en claro los riesgos de desafiar las restricciones en zonas peligrosas.