El reciente suicidio de un soldado en Olivos, víctima de una "Pyme del Delito" que operaba desde la cárcel, reabrió la polémica sobre la conectividad de los internos. El abogado especialista en seguridad Martín Calabró analizó cómo el acceso a teléfonos móviles funciona como un arma letal que permite ejecutar extorsiones y organizar sicariatos sin contacto físico.
A pesar de las requisas, la connivencia y la falta de inhibidores de señal facilitan que los líderes criminales mantengan su poder operativo. El caso pone en jaque al sistema penitenciario y refuerza la necesidad de una voluntad política firme para bloquear las comunicaciones y desarticular la inteligencia criminal interna. Además, Calabró analizó la "romantización" de la cultura carcelaria desde la ficción audiovisual contemporánea.