Una escena de película de acción, pero con consecuencias reales y trágicas. En Mar del Plata, un motociclista de 33 años protagonizó un siniestro que terminó con la vida de un adolescente y escaló aún más el drama cuando, al ser encontrado por la Policía, se atrincheró en su casa empuñando un revólver y con un verdadero arsenal a su disposición.
Elián Caro tenía apenas 14 años cuando fue brutalmente atropellado en la noche en la Ruta 2. Circulaba en bicicleta camino a Mar del Plata cuando fue embestido desde atrás por una BMW 1200 conducida por un hombre que se dio a la fuga.
El impacto fue devastador: Elián salió despedido por el aire. Aunque fue trasladado de urgencia al Hospital Interzonal, donde fue operado de la cabeza y el hígado, murió dos días después en Terapia Intensiva.
"¡Me los voy a llevar puestos a todos!"
Desde aquel momento, el motociclista fue intensamente buscado. Las primeras pistas lo ubicaban en el barrio La Trinidad. Algunos testigos ayudaron a identificarlo, y tras obtener una orden judicial, la Policía regresó a su domicilio. Esta vez, lo encontraron.
Al llegar, los agentes de la subcomisaría de Camet notaron ventanas rotas y se aproximaron con cautela. Desde adentro del patio delantero, una voz alterada los frenó en seco: "¡Váyanse porque me los voy a llevar puestos a todos!", gritó el sujeto, revólver en mano.
Cuando los policías se identificaron, el tono cambió: "No sabía que eran ustedes, qué susto me dieron", declaró con nerviosismo. Fue inmediatamente reducido y arrestado por orden del fiscal Rodolfo Moure, y quedó alojado en la Unidad Penal N° 44 de Batán. Este lunes fue trasladado a Tribunales para declarar.
El hallazgo de un arsenal: legal, pero prohibido para él
Durante el allanamiento autorizado por el Juzgado de Garantías N° 4, a cargo de Germán Vera Tapia, lo que encontraron en su casa sorprendió incluso a los investigadores:
- Dos escopetas calibre 12 (una 12/70 y una de repetición)
- Dos revólveres (uno Taurus y otro con el que amenazó a la policía)
- Tres armas no letales: Exalt, Due, Chaser y Kingman
Y una montaña de municiones: 77 cartuchos 12/70, 125 proyectiles calibre .357, 25 del .22, balas .380, y una vaina servida del mismo calibre.
La documentación de las armas estaba aparentemente en regla: tenencia de uso civil y credencial de legítimo usuario. Pero había un detalle clave: el hombre cuenta con una condena vigente, lo que le prohíbe expresamente portar armas.
"No puede estar habilitado para portar armas de fuego", reveló una fuente policial. A pesar del arsenal legalizado, su posesión resulta ilegal en su situación judicial actual.


