Atropellaron a la hermana de Alan Villouta y el conductor huyó: "Conciencia, por Dios"
La familia Villouta vuelve a vivir una pesadilla: Priscila fue arrollada en moto en casi el mismo lugar donde murió su hermano en 2017. El camionero se dio a la fuga y es intensamente buscado.
La tragedia volvió a golpear a la familiaVillouta. Priscila, de 23 años, fue embestida este lunes por un camión en el Acceso Sur, a la altura de calle Boedo, cuando se dirigía en moto a su lugar de trabajo. El conductor no se detuvo a asistirla y escapó a gran velocidad. La joven permanece internada y su familia exige justicia.
"Conciencia, por Dios. Ya perdimos a un hijo y ahora esto", dijo su padre, Andrés Villouta, visiblemente conmocionado. El hombre relató que, tras el impacto, intentaron seguir al conductor hasta la zona de Luján, pero no lograron detenerlo. Desde entonces, el vehículo es intensamente buscado en todo el Gran Mendoza.
La escena del accidente: tránsito cortado y peritajes urgentes
Minutos después del siniestro, el tránsito quedó completamente interrumpido para permitir el trabajo de la Policía Científica. Los peritos recolectaron pruebas clave en el lugar mientras una ambulancia trasladaba a Priscila al Hospital Lagomaggiore.
La joven se dirigía desde el barrio Buena Vista hacia Luján de Cuyo, donde trabaja en un local comercial. Su estado de salud no ha sido informado oficialmente, pero su familia confirmó que permanece bajo observación médica.
El mismo tramo: el recuerdo de Alan
La desesperación de los padres tiene raíces profundas: en 2017, a pocos kilómetros del lugar del accidente actual, su hijo Alan fue atropellado y abandonado en condiciones similares.
Alan Villouta tenía 21 años y trabajaba en una pizzería de La Barraca, en Guaymallén. El 26 de agosto de ese año, tras su jornada laboral, fue embestido por una camioneta Porsche Cayenne cuando intentaba cruzar el Acceso Sur, en un tramo sin pasarela peatonal.
El conductor, Alejandro Verdenelli, no asistió a la víctima y se presentó ante la justicia recién 72 horas después, cuando ya no era posible determinar si conducía bajo efectos del alcohol u otras sustancias.
La familia clama por justicia
Andrés Bazán expresó con impotencia: "¿Cuántos más tienen que morir en esa trampa mortal? A mi hija la pudo haber matado el mismo abandono que a mi hijo: no hay controles, no hay respeto, no hay conciencia".
La familia Villouta exige que el camionero sea identificado y que se investigue si la fuga estuvo motivada por alguna infracción grave, como alcoholemia o documentación irregular.