Un Papa que salió de un barrio porteño y fue el argentino que llegó más lejos
Jorge Mario Bergoglio supo volcar en su pontificado los valores de un hombre inteligente y sensible
Por Enrique Villalobo
21 Abril de 2025 - 09:09
21 Abril de 2025 - 09:09
21 Abril de 2025 / Ciudadano News / Otro Punto de Vista
El adusto y con cara de pocos amigos cardenal Jorge Bergoglio pasó un día de ser el combativo cura sinceramente preocupado por los desposeídos al jefe supremo de una Iglesia que se calcula tiene miles de fieles.
Desde el primer saludo casi informal desde el balcón de San Pedro, en el que solo ataviado con la sotana blanca y el solideo, se presentó como el obispo de Roma "que sus hermanos habían ido a buscar al fin del mundo".
El argentino que caminaba las calles de Buenos Aires y viajaba en el arcaico subte de la línea A se presentaba al mundo ya con aires de profundo reformador. Se ubicó con inteligencia en una sede pontificia que aún estaba bajo la fuerte influencia de Juan Pablo II y con la presencia viva del papa emérito Benedicto XVI por quien pidió inmediatamente una oración.
A partir del mensaje que dio en el Congreso Eucarístico de Aparecida Bergoglio se puso al frente de una nueva visión profundamente cristológica de una Iglesia que, tras la fuerte ideologización de la Teología de la Liberación, por oposición conservadora se había convertido en una institución anquilosada y manchada por la salida a la luz de los miles de casos de pedofilia.

Esa posición diferente fue percibida por el Colegio de Cardenales, Benedicto XVI había dejado una impronta tradicionalista impregnada por una profunda erudición y aportes filosóficos, ahora se necesitaba un papa que trajera nuevos aires para que la Iglesia no se separara de la gente.
Jesuita y devoto de la figura de San Francisco de Asís eligió el nombre de este último por primera vez en la historia milenaria de los pontífices romanos. Con la impronta exigente y disciplinada de la orden fundada por San Ignacio de Loyola dirigió durante 12 años la iglesia con la humildad de creador de la orden franciscana.
Los argentinos tuvieron a un compatriota en el sitial más alto del universo religioso, el porteño bromista, cercano al peronismo e hincha de uno de los clubes más populares del país estaba en Roma, aceptaba un mate ofrecido por un visitante y hasta se atrevió a gastar a un hincha de Boca indicando con los dedos la diferencia de goles a favor del Cuervo.
Pero como todos en este atribulado país que no podemos evitar colocarnos en una de las facciones que fueron alimentando lo que hoy conocemos como la fatídica grieta, a Francisco también se lo puso en uno de los lados. Y percibiéndolo el Papa jamás vino a la Argentina.

Hoy confirmamos que es admirado por el mundo que sus acciones en favor de los migrantes cuyo primer ejemplo es ir a Lampedusa la isla italiana donde llegan los africanos que tratan de llegar a la prometedora Europa huyendo de las guerras y la miseria.
Pidió al clero involucrarse con la gente, tomar el mandato evangélico de mezclarse con los más postergados del mundo, y ser verdaderos pastores "tener olor a oveja".
En lo político fue el estadista que siempre buscó reconciliar a las partes enfrentadas en las guerras más sangrientas.
Hasta el último día de su vida, ya casi impedido para hablar, oró por la cese de la violencia en Gaza y por la paz en Ucrania.