Queda bastante por mejorar y corregir, mientras la paciencia es endeble
La imagen del Gobierno está amesetada o en leve baja y se vienen pruebas importantes para llegar a fin de período.
Por Enrique Villalobo
20 Julio de 2025 - 08:48
20 Julio de 2025 - 08:48
20 Julio de 2025 / Ciudadano News / Otro Punto de Vista
En este país los grandes triunfos electorales de inicio de gestión despiertan expectativas muy grandes, porque en casi todos los casos el cambio se inicia porque las preferencias de la gente se modificaron tras muchos de años de gobiernos que se transformaron en una pesadilla.
No es necesario ir muy atrás en la historia. Siempre el cambio supuso una sensación de alivio tras los padecimientos de una sociedad cansada y dañada.
La democracia recuperada por Alfonsín tras la noche de la dictadura fue una luz y el reinicio de un sistema en el que se critica duramente a sus protagonistas, pero no se quiere salir del sistema por todas las pérdidas reales que eso significaría.
La hiperinflación casi que trajo a Menem al poder y a los 10 años la corrupción hizo que se lo cambiara por De la Rúa cuya torpeza, la debilidad para realizar cambios hizo que tuviera que irse junto con la convertibilidad.
Tras el durísimo interregno de Duhalde vino Néstor Kirchner a traer aire fresco, tampoco, doce años de hegemonía de la familia mostraron lo que es la ambición desatada en una corrupción como jamás se había visto en la Argentina.
No vamos a abundar en detalles pero lo que vino después es bastante conocido y por supuesto efecto de lo que tenemos ahora.
Entonces hay que prestar atención si es que no estamos ante un nuevo proceso de frustración, como los anteriores en los que se prometió una nueva Argentina, el cambio, el verdadero cambio, la Argentina potencia, el fin de la fiesta, un país en serio, poner a la Argentina de pie, terminar con la casta y que manden los argentinos de bien o las indescifrables ideas de la libertad.

El panorama es enigmático, el votante de los próximos meses está en la disyuntiva de no digerir los años de latrocinio y liderazgo mesiánico que todavía pugna por permanecer, pero ya con una imagen de fondo de decadencia inevitable.
¿Será realmente así? Las nuevas propuestas políticas han dado muestras de algunos cambios que no por incómodos son necesarios en el nuevo contexto global y en la necesidad de poner blanco sobre negro en la manera de hacer política y manejar la economía en el país.
Pudo haber una ráfaga de aire fresco para la atribulada clase media nacional, utilizada siempre por el poder pero siempre dejada de lado por lo difícil que ha sido siempre cooptarla, o que esa pertenencia nunca sea segura ni permanente.
Según un estudio de Analogías las preferencias se componen en 54,2% para el peronismo sumando todas sus variantes (kirchnerismo, massismo, federales, etc.) y 52,2% para lo que se percibe como La Libertad Avanza.

Ahora bien, durante este año y medio la mayoría aceptó que cambiar consistía en atravesar el desierto de sacrificios, de ajustes, de que muchos quedarían en el camino.
Para la consultora ahora las cosas no son tan positivas para los planes libertarios pues, los que consideran que tanto esfuerzo vale la pena llegan al 33,6%, y los que estiman que no vale la pena alcanzan a 50,3%.
Las elecciones que se vienen son legislativas, no hay que elegir gobernantes, pero si votar a los senadores, diputados y concejales que respalden o se opongan al que está en los poderes ejecutivos.
Como casi siempre en este tipo de comicios, en lugar de nutrir a los cuerpos colegiados de variada y genuina representación se va a ir por los extremos, y los que no quieran eso tal vez no vayan a votar, y eso empieza a enfermar a la democracia.