A menudo, somos testigos de que los perros se rascan y casi con naturalidad asumimos que es normal, ya que lo habitual es erróneamente considerado como normal, aunque las cosas no son siempre como parecen.
El rascado eventual puede ser tolerado como normal y sobre todo si el animal es de pelaje largo o si no se encuentra en condiciones higiénicas inapropiadas, pero el rascado cotidiano y frecuente esconde debajo enfermedades propias de la piel o bien otras que se reflejan en ella como resultado de un trastorno más profundo.
Naturaleza del prurito
La razón específica de la picazón está relacionada a la reacción del sistema inmune que activa sus mecanismos de defensa ante situaciones de agresión orgánica.
Siempre en la movilización inmunitaria las respuestas cursan con inflamación y en la piel esta razón es la que motiva el prurito. Determinadas sustancias activas son las que promueven la inflamación y con ella la llegada masiva a través de la sangre de recursos defensivos, reparativos y sanadores, pero desgraciadamente generan inflamación, irritación y prurito. Sumado a esto, las acciones de determinados agentes como los parásitos, bacterias y hongos que agreden y lastiman la piel con su acción directa que se suma a la acción inflamatoria generada por el mismo sistema defensivo.
La sumatoria de todos estos factores redunda en enrojecimiento, picazón y el rascado que intenta mitigar la irritación pero no hace más que empeorar las cosas.
Rascado y depilación
Muchas enfermedades producen prurito de variada intensidad y en ocasiones la depilación resulta como consecuencia de la propia enfermedad de piel que debilita al folículo, o por el rascado intenso, que arranca el pelaje a través del traumatismo que generan las uñas y los dientes.
El mismo rascado, que pretende ser aliviador del proceso, complica aún más el proceso, ya que suma irritación y al deteriorar la barrera de defensa dérmica permite la entrada de bacterias de la superficie que generan infección produciendo más irritación y más rascando produciéndose así en un círculo vicioso.
Enfermedades y agentes productores de prurito
Las causas más frecuentes de rascado se encuentran en los parásitos externos que con frecuencia atacan nuestras mascotas a pesar de los cuidados dispensados.
Las pulgas, piojos, garrapatas y algunos tipos de sarnas son generadores de cuadros de picazón intensa. De igual manera, comparten el podio las alergias a elementos del ambiente y componentes de la dieta, los cuales resultan muy difíciles de identificar y evitarlos transformándose así en enfermedades crónicas que son casi imposibles de curar, aunque sí de tratar eficazmente.
Tratamiento
Son eficaces las terapias contra los parásitos externos y resulta algo más complejo controlar las alergias que con un manejo prudente, y con paciencia se alcanzan resultados satisfactorios en la mayoría de los casos.
Como conclusión, debemos saber que el rascado es solo una respuesta a un síntoma que es la irritación dermatológica y, como sabemos, es necesario arribar a la causa de base que genera tan molesto trastorno para poder eliminarlo o al menos controlarlo y mejorar la calidad de vida de nuestras queridas mascotas.