El peor momento

Manual para provocar una tormenta perfecta

Una de las formas en que el poder se manifiesta es el orden interno.

Por Enrique Villalobo

Milei sigue respaldando a Espert — Foto Archivo

Está demostrado durante muchas décadas que en la Argentina los embustes y la falsedad duran poco, más aún cuando son una de la herramientas para alcanzar el poder. Teniendo en cuenta que este dura muy poco, no siempre está en estado sólido y que para, primero alcanzarlo hay que aparentar ser capaz de ejercerlo y , segundo compartirlo y hacer pactos para mantenerlo por lo menos un período no demasiado breve.

Ni en sus momentos más despóticos y represivos, las fuerzas armadas se mantuvieron en el poder por lo menos durante diez años. Porque cuando pareció que lo tenían absolutamente surgían diferencias internas que terminaban exponiendo intereses que poco tenían que ver con los de la Patria y la descomposición aparecía.

Le pasó a Perón en sus mejores años, a Menem cuando parecía que su pensamiento había logrado ser abrazado por los argentinos. Que el peronismo reaparezca en distintas versiones cada tanto tiempo demuestra claramente que se tiene que reconvertir, disfrazarse, mimetizarse, y el que retorna siempre no es igual pero es el mismo.

Las opciones opositoras

Si hacemos una retrospectiva vamos comprendiendo por qué la idea de democracia estuvo siempre tan entrecortada y tantas veces ignorada o despreciada. La escuela hizo lo que más pudo para que todos la internalizáramos, pero hubo interregnos de facto si no tan largos, demasiado frecuentes.

Con etapas de mas o menos debilidad desde 1983 los argentinos sí han empezado a valorar la democracia, puede ser por principios o por miedo a que vuelva lo peor, aunque el tiempo ha atenuado la percepción de la tragedia que ha sido vivir sin democracia.

Ese relajamiento de la sociedad por el cuidado de las reglas constitucionales puede tornar riesgoso que la división de poderes empiece a ser paralizante para el desarrollo de la gobernabilidad.

El de Milei no es el primer gobierno que ha gestionado con una mayoría opositora en el Congreso durante todo un período, el Senado siempre tuvo mayoría peronista y sin embargo las gestiones de otro signo pudieron salir adelante.

Provincias Unidas, un nuevo intento.

Sin embargo, la falta de capacidad negociadora y la prepotencia con que se busca imponer ideas económicas puristas jamás aplicadas con éxito en ningún país.

La idea fuerza de que LLA con su líder va a cambiar totalmente el destino del país, con sus gritos, insultos y berrinches se fue gestando y creciendo en contraposición con la soberbia y despotismo del kirchnerismo que desde el poder político contaminó casi todo con la corrupción.

Para los mileístas todo vale para que los K no ganen y se les endilga todo lo malo que le pueda pasar a la gente.

Para el kirchnerismo lo importante es que el Presidente no pueda gobernar y si es posible que se vaya.

Así, con dos extremos de escasa vocación democrática, uno que aborrece de la función del Congreso y mira con desconfianza a la Corte Suprema; el otro que se vuelve republicano cuando no está gobernando y usó al Legislativo y a la Justicia para sus intereses, es difícil que un país crezca.

La pobreza no la han solucionado.

Por el medio hay una propuesta tan variopinta que, aunque la intenciones sean muy buenas, tendrán que esforzarse mucho para trasmitir seguridad de que no van a haber más internas mezquinas.