Periodismo: ¿pilar de la democracia o mal necesario?
La libertad de prensa es imprescindible, pero tiene una muy pesada carga de responsabilidad.
Por Enrique Villalobo
8 Junio de 2025 - 08:28
8 Junio de 2025 - 08:28
8 Junio de 2025 / Ciudadano News / Otro Punto de Vista
Imposible sacárselos de encima para muchos, un mal necesario para otros, culpable de los males del mundo y sobre todo de las cosas que no se pueden o no se quieren explicar, los periodistas son una indefinible variedad de sujeto urbano, que nunca deja de estar presente en la vida cotidiana de una sociedad libre y democrática.
Tan presente está el oficio de estos sujetos en los acontecimientos de la vida pública, tan habitual es esta actividad que nació desde la misma concepción de las verdaderas ideas de la libertad que no tiene nombre propio, que, con algo de soberbia podríamos decir que es un acto necesario de la vida misma.
Le decimos periodismo y a sus sujetos periodistas, pero esa palabra impuesta en los dos últimos siglos representa el acto de publicar la palabra en un papel que sale a la calle y se vende todos los días, todas las semanas, todos los meses, es decir en un periodo determinado de tiempo.

Y se le dice diario, semanario o periódico para generalizar aún mas esa condición. También se le llama prensa con obvia referencia al mecanismo de imprimir dicho papel con una máquina especial y nadie duda que cuando se habla de la importancia de la prensa no nos imaginamos que las antiguas y modernas máquinas de imprimir sean importantes en sí mismas.
Otros nombres que han definido la actividad y han ido quedando en el camino del olvido son: rotativo, cotidiano, entre otros. Pero ninguno que defina con tanta precisión como docencia, medicina, ingeniería, albañilería, carpintería y la lista interminable de posibilidades.
Pero entonces para qué tanta cháchara si no se sabe bien qué es el periodismo no para qué sirve. Bueno hace 50 años o más quizá en las escuelas de la profesión nos decían que el mundo como lo entendemos en esta parte del planeta se rompería si desaparecieran los diarios y los informativos de las radios. No sé, habría que haberlo comprobado.
Hoy algo parecido pasa cuando por una falla se interrumpe el flujo de la información. Por ejemplo sin internet hasta podríamos quedarnos sin poder calentar agua.

Sin embargo no es eso a lo que queremos llegar. Al no tener un nombre propio esta tarea, al ser una presencia permanente en la vida de todos los días, de personas, instituciones y países, al hecho de que muchas veces la ejerzan personas sin formación académica especializada, nos induce a suponer que los elementos indispensables con el buen criterio, la honestidad y la libertad.
¿Y todo el mundo o una inmensa mayoría reúne esas características? Pidiendo disculpas por este ejercicio de soberbia, parece que no.
Los dos primeros se pueden conseguir si no se las ha adquirido en su momento, generalmente a través de la educación y de la formación que todos heredamos de nuestro entorno familiar.

Ahora, la libertad, esa es condición humana innata, viene con el sujeto, nadie la otorga, ningún poder tiene el don de concederla porque ya viene en la persona. Pero sí hay quienes intentan quitarla o reducirla para después arrogarse el mérito de darla. Mentira. No me la han otorgado porque yo ya la tenía y casi que me la quisieron quitar.
Entonces el verdadero periodismo tiene esa herramienta, a veces muy pesada por las responsabilidades que implica, por las tentaciones de creer que la libertad es un bien solamente propio e individual y que no deben importar la libertad de los demás.
La prensa libre y responsable es el lubricante esencial para que funcione sin crujir mucho esa inmensa maquinaria sin comandos que es la sociedad, o si se quiere ser un poco menos mecánico. El periodismo bien nacido es la arteria que lleva el oxígeno de la información necesaria para que los diferentes órganos funcionen con salud.

Ayer fue el Día del Periodista, evocando la aparición del primer número de la Gaceta de Buenos Aires, un 7 de junio de 1810 Mariano Moreno inició la publicación de este órgano que fue revolucionario, de combate, para confrontar las verdaderas ideas de la libertad contra la dominación del decadente imperio español.
Hoy el verdadero combate no está en vencer, dominar o exterminar, sino en antes que nada, informar con veracidad, para que con ese valioso instrumento se promueva el buen obrar de gobernantes y gobernados.
También el verdadero combate está en defender la libertad de prensa porque es parte de la libertad de todos, principalmente cuando desde la cabeza principal del poder un Presidente sostiene que la función del periodismo es mentir y se los vincula con un primate, no por su condición sino por su apariencia.