Otra muestra más de la Messidependencia
29 Junio de 2018 - 08:45
29 Junio de 2018 - 08:45
29 Junio de 2018 / Ciudadano News / Otro Punto de Vista
Finalmente, la Selección Argentina encontró el camino para bajarse de la cornisa en la cual transitó desde la semana pasada, tras perder con Croacia.
Es el camino del buen fútbol que mostró en el primer tiempo ante Nigeria, pero también el del sacrificio. El del esfuerzo. El de sufrir hasta el último minuto. Especialmente, el de la actitud y la rebeldía.
Pero, sobre todo, es el camino de la Messidependencia. Al fin y al cabo, luego de dos partidos con malos rendimientos (contra Islandia y Croacia) el seleccionado con Messi a la cabeza encontró la manera de ilusionar a más de 45 millones de argentinos con llegar a una nueva final. Pero para eso falta mucho. Vayamos paso a paso.
Usted me preguntará: ¿Como es un equipo Messidependiente, sí el segundo tanto lo hizo Marcos Rojo tras un centro de Gabriel Mercado? Es verdad. Ni Messi participó de la jugada. Pero para llegar al segundo debimos convertir el primero. Y fue Messi quién con una genialidad abrió el marcador para la Selección que dirige Jorge Sampaoli. Más allá de que fue el autor material del primer gol, se puso el equipo al hombro por primera vez en lo que va de Rusia 2018.
Fue el violinista principal de una orquesta que no brilló, pero dio un buen concierto. Fueron los primeros 45 minutos. Un equipo intenso de mitad de cancha hacia adelante. Vertiginoso. Por momentos impreciso, pero presionó rápido para recuperar la pelota. Ordenado y concentrado.
Fue de lo mejor de Argentina desde hace tiempo. Messi tirado a la derecha, encontró sociedad con Enzo Pérez. Por el medio con Ever Banega, el encargado de llevarle la pelota para que no baje tanto a buscarla. De esta sociedad llegó el primer gol. El crack del Barcelona fue el que interpretó muy bien un pase de Banega de 30 metros por el sector derecho. La bajó con la pierna izquierda y definió a la carrera con derecha para marcar su primer tanto en la Copa del Mundo.
Messi fue clave por lo que jugó, por lo que obligó y contagió. Se lo vio muy motivado ya en la previa del partido arengando a sus compañeros.
Luego, entonó el himno argentino como pocas veces. Mirando de frente a la cámara, con el pecho inflado y el mentón hacia arriba. Se lo notó emocionado
por el aliento de los más de 35 mil argentinos que coparon las tribunas del Estadio Krestovsky de San Petersburgo.
Messi es el mismo hombre que erró un penal ante Islandia y desapareció frente a Croacia. Pero se reivindicó ante Nigeria con un buen partido, siendo el eje de la ofensiva. Gritando el segundo gol como un desaforado. Es el que se bancó una tarjeta amarilla para hacer tiempo sobre el final y tirándose al piso cuando faltaban segundos para que termine el partido.
Hay cosas que Messi deberá mejorar para el choque ante Francia. No mirar el verde césped para encontrar una respuesta cuando Argentina no encuentra el camino para salir adelante. O como capitán, levantar al equipo cuando se derrumba ante un resultado negativo.
Lamentablemente, con el presente que vive la Selección, esos elementos negativos que pasan por los bajones anímicos de Messi le hacen daño al equipo por ser Messidependiente. Le guste a quién le guste, el Seleccionado sigue dependiendo de Messi.
Tal vez tendremos más problemas que soluciones en un equipo que dependa de un solo jugador. Messi no ataja. No defiende ni marca en la mitad de la cancha para recuperar la pelota. Tampoco va a cabecear en las pelotas paradas. Pero con Messi en cancha y enchufado, metido en el partido, jugando como ante Nigeria y creando sociedades con futbolistas que lo conocen bien, Argentina podrá soñar con llegar bien lejos en este Mundial.
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