Escena 1: El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, autoriza a Ucrania el uso de misiles de largo alcance, específicamente los ATACMS (MGM-140), contra territorio ruso. La autorización por parte de Estados Unidos del uso de misiles de largo alcance ATACMS (misil balístico superficie-superficie por sus siglas en inglés) contra objetivos en territorio ruso, adelantada por medios estadounidenses, es presentada como un cambio sustancial en la política de la administración de Joe Biden respecto a la guerra de Ucrania.
Escena 2: La Federación Rusa actualiza su política nuclear para declarar que consideran que los ataques por delegación en su territorio constituyen una acción conjunta, tanto del representante como del patrocinador. Lo que la habilita al uso de su arsenal nuclear, tanto para repeler esos ataques como para evitar su lanzamiento en forma preventiva.
Escena 3: El presidente de Rusia, Vladímir Putin, entrevistado en la cadena de TV Russia Today, al ser preguntado si habría 3ra GM, respondió: "Aquí podríamos recordar a (Albert) Einstein, quien dijo: 'No sé con qué armas se combatirá la Tercera Guerra Mundial, pero la Cuarta Guerra Mundial se peleará con palos y piedras".
Escena 4: Palabras de Donad Trump: "Insto a Putin y a (Volodímir) Zelensky a reunirse conmigo para poner fin a esta terrible guerra entre Rusia y Ucrania. Nunca hemos estado tan cerca de una Tercera Guerra Mundial nuclear como ahora. Es crucial detener y prevenir este conflicto".
Todo parece coreografiado y sacado de una película distópica propia de la Guerra Fría de los años 50/60. Pero no, las escenas gozan de una muy buena actualidad. Es más, fueron emitidas en los últimos días.
Llegado a este punto, nos preguntamos todos: ¿cómo sigue la película? ¿Ganan los malos y vemos cómo varias ciudades del Hemisferio Norte se vaporizan y se convierten en sendas playas de estacionamiento? O, por el contrario, prima el sentido común y los líderes de las potencias llegan, por fin, a un acuerdo, se cancelan las amenazas, se repliegan las armas, se firma la y se sueltan palomas en la Plaza Roja de Moscú.
Realmente, no lo sabemos. Pero es importante que no lo sepamos; porque lo realmente peligroso viene de lo que no sabemos que no sabemos, como una vez argumentó Donald Rumsfeld, el secretario de Defensa de los EEUU.
En esta línea de razonamiento sobre nuestras certezas e ignorancias, puede ayudar que recordemos lo sí sabemos. A saber:
Primero: Al término de la Guerra Fría con el colapso de la URSS, la OTAN en lugar de disolverse porque su antiguo enemigo había desaparecido, decidió avanzar sobre las viejas fronteras de su potencia enemiga mediante la incorporación de países que habían pertenecido al viejo Pacto de Varsovia o a la misma URSS.
Segundo: Con la llegada de Vladímir Putin al Gobierno, alrededor de los años 2000, Rusia detiene su caída económica y política e inicia una recuperación integral, una especialmente centrada en la recomposición de sus capacidades militares estratégicas mediante el diseño y construcción de una panoplia de armas de última generación como sus misiles hipersónicos.
Tercero: Fruto de los esfuerzos de la OTAN por expandirse mediante la promoción de las denominadas revoluciones de colores, promueve un golpe de Estado en Ucrania y logra instalar en el 2014 un gobierno pro occidental, tras desplazar al pro ruso que estaba en ejercicio.
Cuarto: Luego de varias advertencias en ese sentido y especialmente motivado por la violencia llevada a cabo por el Gobierno ucraniano contra las poblaciones ruso parlantes del Donbass, la Federación Rusa lanza su denominada operación militar especial en febrero del 2022. A consecuencia de ello, la OTAN encabezada por los EEUU, decide brindar el máximo apoyo político militar a Ucrania. A la par, los EEUU y la UE le imponen a Rusia más de una docena de sanciones económicas.
Quinto: Tras 2 años y 10 meses de combates queda claro que Rusia está imponiendo su voluntad política en el campo de batalla. O dicho de otra manera, que Ucrania no puede salir victoriosa de esta contienda, aún con un sostenido apoyo occidental.
Es con este complejo marco a la vista, es que podemos analizar las últimas noticias que nos llegan del frente de combate y que son las siguientes:
- Se lanzaron media docena de misiles ATACMS contra territorio ruso;
- Al parecer, se trató de la versión misilística más antigua, menos potente y de menor alcance;
- Ucrania afirma haber atacado con ellos un depósito de municiones de Corea del Norte. Lo que suena como poco probable;
- hasta ahora, no parece haber tenido un gran efecto la promocionada campaña de "Deep Strikes";
- Y se sabe que los rusos van a usar todos sus medios y que no son pocos, para ubicar a los lanzadores y destruirlos a la brevedad.
A estas alturas, son más las dudas que las certezas lo que tenemos a mano para concluir con este artículo. Por ejemplo, no sabemos si el "complejo militar/industrial" denunciado por el presidente Dwight Eisenhower en su discurso de despedida y que parece gobernar a los EEUU y que promueve una fobia rabiosa hacia Rusia por herencia de la Guerra Fría hará lo que esté a su alcance y que como sabemos que no es poco, para torpedear los planes de Trump para llegar a un acuerdo de paz en Europa.
Por otro lado, estamos convencidos de que los pueblos de Europa, especialmente los de Ucrania; lo mismo que los contribuyentes de los EEUU y que votaron en masa por Donald Trump, quieren la paz; ya que están hartos de esta guerra por delegación y que ya les ha costado billones de dólares a ellos y cientos de miles de muertos y de mutilados a Ucrania.
Nosotros elegimos creer que la paz es posible y que hay que darle una oportunidad.
El doctor Emilio Luis Magnaghi es director del Centro de Estudios Estratégicos para la Defensa Nacional Santa Romana. Autor de El momento es ahora y El ABC de la Defensa Nacional.
