La vida secreta de Mercedes de San Martín
20 Agosto de 2018 - 20:23
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20 Agosto de 2018 / Ciudadano News / Otro Punto de Vista
Muy poco se conoce sobre la vida Mercedes Tomasa de San Martín y Escalada. Todos sabemos que nació en Mendoza el 24 de agosto de 1816, pero desconocemos mucho de su vida, ya que se estableció en diferentes países europeos. Conozcamos un poco más sobre sus ignorada existencia.
El matrimonio San Martín esperaba ansioso la llegada de un hijo, y el 24 de agosto de 1816, Remedio de San Martín dio a luz en una casa de la familia Álvarez a una niña. Cuenta la tradición que doña Josefa Pepa Álvarez fue llamada con urgencia para asistir a Remedios. La Pepa estaba en su casa amasando y entró por una puerta trasera que comunicaba ambas viviendas. Cuando llegó recibió a la recién nacida con sus manos blancas de harina.
Siete días después, la pequeña hija fue bautizada con el nombre de Mercedes Tomasa por el presbítero Lorenzo Güiraldes. Fueron sus padrinos el sargento mayor don José Antonio Álvarez Condarco y su señora, doña Josefa Álvarez.
En enero de 1817, su padre partió con la misión de liberar a Chile y fines de ese mes, Mercedes, su madre y la esclava Jesús marcharon hacia Buenos Aires para alojarse en la casa de sus abuelos, José Escalada y Tomasa Quintana.
Un mes y medio tardaron para llegar a la casa de los Escalada, quienes conocieron a la pequeña y la apodaron Chiche. Tras su triunfo en Chacabuco, el Libertador viajó a Buenos Aires para estar con su familia por pocos días. Luego regresó a Chile para proseguir con la campaña.
Un año después, Mercedes volvió a encontrarse con su padre, después de la victoria de Maipú, quien llegó a la capital porteña.
El 4 de julio partieron el matrimonio San Martín, su hija, la negrita Jesús y el ayudante Juan O'Brien rumbo a Mendoza.
En la Chacra de Barriales, Merceditas celebró su segundo año de vida en su tierra natal. El General y su familia pasaron juntos sus últimos días para después pasar hacia Chile concluyendo con la última fase del Plan Continental: liberar Lima. Al agravarse la enfermedad que aquejaba a su esposa, el Libertador debió aceptar que ella y la niña retornaran a Buenos Aires, lo cual hicieron en marzo de 1819. Desgracia propia
Remedios profundizó su mal estado de salud y la niña quedó a cargo de su tía María Eugenia Escalada de Demaría y de sus abuelos.
María Eugenia fue de esas tías que le brindó mucho cariño a la pequeña, con quien pasaba meses en la quinta que tenía en San Isidro, jugando con sus primos. Pero en menos de dos años la desgracia marcó emotivamente a Merceditas.
En 1821 falleció su abuelo José y al año siguiente su tía se enfermó gravemente y murió. Esto marcó hondamente a la infanta mendocina. Mientras tanto, Remedios seguía enferma y postrada en la cama; su padre en campaña estaba en el Perú luchando contra los realistas.
El 3 de agosto de 1823, la pequeña niña de 7 años recibió la noticia de que su mamá Remedios había muerto de tisis en la quinta de su tío Bernabé. Rumbo a Europa
Meses después de la muerte de Mercedes, José de San Martín llegó a Buenos Aires. Padre e hija se reunieron en la casa de la familia Escalada, para luego marcharse hacia Europa, aunque Merceditas se negaba a viajar con el Libertador, finalmente la niña y su padre se embarcaron el 10 de febrero de 1924 hacia el viejo continente en la fragata mercante francesa Le Bayonnais, que estaba al mando del capitán Coutar. Once días después la nave zarpó de Buenos Aires.
Mientras navegaban hacia Europa, su padre tuvo que aplicarle un severo castigo y la niña pasó la última parte del viaje "arrestada" en el camarote. Después de dos meses llegaron al puerto del El Havre, en territorio francés. La tutora Heywood
Cuando llegaron a Francia, San Martín y su hija tuvieron un problema con la policía por unos paquetes que contenían periódicos porteños, los que le habían sido entregados para que los llevara a Londres a sus suscriptores. Este inconveniente retrasó unos días la partida hacia Londres. Al fin, el 4 de mayo viajaron a la capital del Reino Unido en el buque Lady Wellington.
Luego de atracar la nave en el puerto de Southampton, el Libertador se conectó en Londres con su amigo y colaborador en la campaña libertadora James (Diego) Paroissien y con Juan García del Río. Inmediatamente, el General argentino tomó contacto con la familia Heywood, que vivía en las afueras de la city londinense. Entre sus prioridades, el héroe de Maipú quiso asegurarse que su hija Mercedes recibiera una excelente educación.
Frances, la esposa de su amigo, el comodoro Peter Heywood, le recomendó un colegio con pensión completa para señoritas llamado Hampstead College.
El gran amigo de San Martín, Heywood, fue un destacado marino de la Real Armada del Reino Unido, famoso por ser uno de los cabecillas del motín del Bounty en 1788, hecho que fue llevado al cine por Hollywood en varias oportunidades.
Por esa rebelión, Heywood en un principio fue sentenciado, pero salvó su pellejo. En la primera década del sigo XIX, llegó a Sudamérica al mando de la fragata Nereus y por un tiempo estuvo en Buenos Aires hasta que se retiró en 1816 y contrajo matrimonio con Frances Joliffe, mujer que se convertiría en la tutora de la infanta mendocina. Una mendocina en London
Por aquellos tiempos, Hampstead era una pequeña villa donde residían destacados políticos, militares, banqueros, abogados y comerciantes. La zona estaba poblada por grandes mansiones y entre ellas se encontraba la del matrimonio Heywood y a pocas cuadras el colegio en donde estudió Merceditas.
La llegada al colegio pupilo no fue del todo buena para la niña mendocina, ya que no hablaba el idioma inglés y habían diferentes costumbres, aunque supo adaptarse inmediatamente.
Mrs. Frances Heywood, quien quería a la hija del Libertador como a su propia niña, comentaba cuando se reunía los fines de semana con el General San Martín los progresos que llevaba a cabo en el establecimiento educativo, destacándose en las artes aplicadas.
El Libertador se instaló en una casa en el número 25 de Park Road, enfrente del Regent's Park, en pleno Londres. La tranquilidad y la confianza de los tutores de Mercedes permitió que San Martín recorriera plácidamente con sus amigos todo el territorio del Reino Unido.
Un año y medio después de su llegada, la niña dejó la ciudad de Londres para radicarse con su padre en Bruselas, capital de Bélgica.
En 1825, la infanta mendocina residió con su padre en una casa de dos pisos que se ubicaba en la Rue de la Fiancée 1422. La joven siguió estudiando en otro colegio en donde se destacó en el dibujo y la música. Además, su tío Justo Rufino de San Martín vivió con ellos por varios años.
El mismo día que Mercedes cumplía sus 14 años, el 24 de agosto de 1830, estalló una revolución de los Países Bajos que concluyó en pocos días con la independencia de Bélgica.
Esta revolución produjo muchos graves incidentes en varias ciudades, como Lieja, Verviers, Huy, Namur, Mons y Lovaina. Ante estos acontecimientos, el alcalde de Bruselas, barón Louis de Wellens y varios revolucionarios le ofrecieron al General José de San Martín el mando de sus tropas, lo que éste rechazó. Propuso, en cambio, a su camarada, el general español Juan Van Halen.
Estos acontecimientos hicieron que padre e hija partieran a París (Francia) para radicarse allí definitivamente, mientras que Justo Rufino viajó hacia España, en donde murió en 1832.
Los San Martín se afincaron en la calle Rue Providence 18, en pleno centro parisino. El amor en tiempos de cólera
En marzo de 1832, se produjo en la capital de Francia una gran epidemia de cólera, por lo que padre e hija partieron hacia una casa de campo en Montmorency (a unos 15 kilómetros al norte de París), pero igual que miles de personas, contrajeron la enfermedad; la joven cayó primero y tres días después su padre, quien estuvo a punto de morir.
Ambos fueron asistidos por un joven amigo de la familia, llamado Mariano Balcarce, quien cumplía funciones diplomáticas en Londres.
Mariano llegó a París y se instaló para socorrerlos en aquellos difíciles momentos. Mercedes, con 16 años, se recuperó en poco tiempo, mientras que el Libertador tardó más de siete meses para reponerse.
Los jóvenes se enamoraron y el General aprobó el noviazgo, que se consolidó en boda en diciembre de ese mismo año. Así, en el otoño de 1832, Mercedes Tomasa de San Martín y Mariano Severo Balcarce Buchardo, de 25 años, se casaron.
Entre los padrinos de la boda se encontraban el coronel peruano Juan Manuel Iturregui, gran colaborador de San Martín durante la campaña en Lima, y el chileno José Joaquín Pérez Mascayano. Luego de la boda, los recién casados fueron agasajados en el restaurante parisino Chez Grignon. El matrimonio partió días después hacia la Argentina. María, la argentina
Al llegar a Buenos Aires, Mercedes y Mariano visitaron a su amada abuela Tomasa de Escalada con un emotivo encuentro.
Los Balcarce se instalaron por un tiempo en la metrópoli del Río de la Plata y allí nació su primera hija, María Mercedes, el 14 de octubre de 1833. Mariano tuvo algunas expectativas de establecerse en Argentina pero no obtuvo éxito, por lo que partió hacia Francia con Mercedes y su flamante hija.
Años después, nació en Grand Bourg, en los suburbios de París, su segunda hija, llamada Josefa Dominga, quien nació 14 de julio de 1836. Mercedes y su familia vivieron junto a José de San Martín hasta su muerte el 17 de agosto de 1850. Francia, lugar de descanso
Tiempo después del fallecimiento de su padre, Mariano Balcarce y su famila compraron una finca en la localidad de Brunoy, a 20 kilómetros de París.
El 21 de mayo de 1860, los Balcarce enfrentaron la triste pérdida de su hija mayor, María Mercedes, quien tenía 27 años.
En la fría tarde del 28 de febrero de 1875, Mercedes Tomasa de San Martín falleció en Brunoy a los 59 años de edad. Su esposo Mariano Balcarce murió a los 78 años, el 20 de febrero 1885, en la misma casa de Brunoy.
Tanto el matrimonio como su hija María Mercedes fueron enterrados en el cementerio local.
Josefa Dominga Balcarce se casó con el diplomático mexicano Fernando Gutiérrez de Estrada. Además, la nieta del Libertador se destacó durante la Primera Guerra Mundial al establecer un hospital en su casa en Brunoy, y por esa actitud fue condecorada por el gobierno francés con la Legión de Honor, la máxima distinción que puede aspirar cualquier ciudadano francés por méritos extraordinarios.
Josefa Dominga falleció en Brunoy el 17 de abril de 1924. Una de las principales calles de esa ciudad lleva su nombre. Regreso con gloria
En 1949, por iniciativa de la Comisión Nacional de Homenaje al Libertador en su centenario de su muerte, según Ley 13.661/49, se realizaron los trámites de repatriación de los restos de Mercedes, su esposo y su hija mayor, y se aprobó la construcción de un mausoleo en la basílica de San Francisco para que allí fuesen depositados sus restos.
Desde diciembre de 1951, descansan definitivamente en suelo mendocino los despojos mortales del matrimonio Balcarce y su hija.