Análisis

¿Irán tiene la bomba? Pasado y presente de una frenética carrera

Un sospecho sismo en una zona donde no suele haber, volvió a preocupar a Occidente sobre la supuesta existencia de una bomba atómica iraní. Aquí, repasamos el desarrollo de este armamento en un momento clave del mundo.

Emilio Luis Magnaghi

Por Emilio Luis Magnaghi

21 Octubre de 2024 - 07:26

La carrera de varios países por tener la bomba atómica comenzó en la Segunda Guerra Mundial.
La carrera de varios países por tener la bomba atómica comenzó en la Segunda Guerra Mundial. Web

21 Octubre de 2024 / Ciudadano News / Otro Punto de Vista

En nuestra entrega anterior, ¿Ha comenzado la Tercera Guerra Mundial?, nos planteamos un dilema:  "...si Israel va a emplear su arsenal nuclear para atacar a Irán y si este último dispone, también, de armas atómicas".

Al respecto, sabemos que el pasado 5 de octubre, sismógrafos ubicados en Armenia detectaron un terremoto 4,6 de la escala Mercalli en una zona desértica iraní donde habitualmente no hay terremotos. Esto bien leído podría ser un gran indicio de que Irán ha detonado una bomba nuclear; lo cual no nos debería sorprender porque desde hace años hay todo un tira y afloja entre los grandes países del Consejo de Seguridad de la ONU para que ningún país, especialmente Irán, desarrollen un programa nuclear que termine en una explosión.

Como todas las cosas, esta también, tiene su historia y que va a comenzar a finales de la Segunda Guerra Mundial con las dos bombas atómicas lanzadas por los Estados Unidos contra las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, con las consecuencias que todos conocemos. Ganándole, de esa forma, al Tercer Reich la carrera por disponer de un arma que pusiera fin a todas las otras armas de destrucción masiva.

En la galardonada película Oppenheimer se cuenta la historia del denominado "Proyecto Manhattan", por el cual varios científicos occidentales desarrollaron la tecnología que hizo posible tan devastadoras explosiones y que, como el mismo protagonista afirmó, servirían para destruir mundos.

A posteriori y para no ser menos, la URSS detonó la suya en 1949.  Eso sí, bajo la acusación de haberlo logrado mediante el espionaje y la traición de científicos estadounidenses. Haya sido como haya sido, ello produjo un equilibrio inestable entre las dos superpotencias que comenzaron a desarrollar, fabricar y acumular un arsenal de estas potentes armas.

Pero, no se quedarían solos por mucho tiempo; pronto les seguirían la Gran Bretaña con su proyecto "Hurricane" que detonó su bomba en 1957 y Francia con la "Gerboise Bleue" que lo hizo en 1960. Científicos de ambos países habían colaborado en el Proyecto Manhattan; pero a partir de allí dividirían sus caminos. Mientras Gran Bretaña renunció a disponer de desarrollos propios, ya que usa en sus submarinos balísticos los proyectiles Trident de origen estadounidenses; los franceses, siempre celosos de su autonomía, crearon su "Force Frappe" con sus propias armas atómicas y sus propios vectores de entrega.

Por su parte, China detonaría la suya, la "Lop Nor" en 1964, sin la ayuda de nadie y con la intención de precaverse tanto contra los EEUU como contra la URSS, con la cual tenía varias disputas fronterizas por esos días.

Irán.

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Si contamos bien, a estas alturas, tenemos a los denominados "Cinco Grandes" que integran al Consejo de Seguridad de la ONU y que tiene la capacidad de veto sobre cualquier resolución que pueda adoptar esa organización. En ese sentido, ninguno de ellos quiere que esta peligrosa tecnología militar prolifere, aun entre sus aliados. Por la simple razón de que les quita el poder del que disfrutan, al tener la potestad de vetar cualquier decisión que les afecte sus intereses nacionales: ya que simplemente su delegado tiene que levantar la mano en el Consejo de Seguridad cuando no está de acuerdo con lo que allí se decide.

Pero, como pasa casi siempre en estos asuntos, el camino al Cielo está empedrado de buenas intenciones; pues la proliferación, a pesar de los tratados restrictivos en ese sentido, a las comisiones investigadoras especiales y a las sanciones económicas, se tornó inevitable como veremos. 

Al club de los "Cinco Grandes" se fueron sumando distintos Estados soberanos. Por ejemplo, está el caso casi paralelo de la India y Pakistán, dos países limítrofes que han tenido varias guerras en su historia reciente. Coincidentemente, ambos no firmaron el Tratado de No Proliferación Nuclear, que prohíbe el uso militar de la energía atómica;  pero hicieron lo posible y hasta lo imposible para  desarrollarlas. Al respecto, tenemos  una anécdota muy interesante. Alí Bhutto, cuando era primer ministro de Pakistán, le prometió a su país que iban a tener la bomba atómica o iban a comer pasto. Y cumplió con ambas, porque tuvieron la bomba, pero a costa de un gran plan de austeridad estatal para obtener los fondos necesarios para su bomba.

De ahí nos vamos a Corea del Norte, otro caso similar que si bien era firmante del Tratado de No Proliferación de Armas Atómicas; lo abandonó, desarrolló su bomba y lo anunció al mundo en el 2005; pero como nadie le creyó; procedió a realizar una detonación subterránea al año siguiente. Obviamente, a partir de allí, la actitud geopolítica hacia Corea del Norte cambió notablemente.

Para retomar el relato y hacer honor al título de esta nota, tenemos que tratar los casos de Israel y, finalmente, el de Irán. Dicho sea de paso, muy similares a los de la India y Pakistán. Como se sabe, Israel no es signatario del Tratado; aunque siempre ha negado tener bombas atómicas; pero todos aceptan que las tiene. De hecho, se sospecha que en 1979, en una isla que pertenece a Sudáfrica, en el Atlántico Sur, se realizó una detonación de un artefacto nuclear que fue registrado por numerosos sismógrafos, como ha sido el caso reciente iraní. 

El caso de Irán es un poco más complicado. Porque, en principio, no sabemos con certeza si el sismo del 5 de octubre es coincidente con una detonación nuclear. Pero, los respectivos servicios de inteligencia a los que les interesa el tema; sí tienen esa certeza y sus gobiernos están actuando en consecuencia. Sabemos que desde hace años que Irán pugna con la OIEA (Organismo Internacional de Energía Atómica), dependiente de la ONU, por el avance de su programa nuclear; ya que afirma que es sólo con fines pacíficos. Es más, una fatwa del Ayatolá Ali Khamenei, el líder supremo de Irán, se pronunció en contra la adquisición, desarrollo y uso de armas nucleares en la década de 1990.

Pero, muchos analistas afirman que este decreto religioso puede ser modificado ante  circunstancias críticas, como serían, precisamente, las que reinan por estos momentos en la región y como ya lo hizo su predecesor, el Ayatolá Jomeini, al permitir el uso de armas de destrucción masiva durante la prolongada guerra contra Irak en los años 80.

Pregunta 1: ¿Irán tiene o no tiene armas atómicas? La simple respuesta es que no lo sabemos. Lo que sí sabemos es que en el caso de tenerlas es un verdadero "game changer", un as de espada que coloca al país persa en otra liga, en la de los Estados poderosos y que no pueden ser molestados sin graves consecuencias.

Pregunta 2: ¿Conviene tener bombas atómicas? Nos hacemos esta pregunta porque la Argentina es uno de los pocos países del mundo que dominan el ciclo completo de la energía nuclear y que estaría en condiciones de hacerlo, si tuviera la voluntad política.

Se nos acabó el espacio, estimado lector, un intento de respuesta a la segunda pregunta en nuestra próxima entrega.

Continuará...

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El Doctor Emilio Luis Magnaghi es Director del Centro de Estudios Estratégicos para la Defensa Nacional Santa Romana. Autor de El momento es ahora y El ABC de la Defensa Nacional.

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