Se consolida en el mundo la tendencia de los electorados a preferir posiciones más patriotas, basadas en un realismo político de defensa de los intereses nacionales.
Casi, casi, podríamos decir que sobre llovido, mojado.
En nuestro artículo anterior (Biden vs Trump en la carrera presidencial de los EE.UU.) alertábamos sobre que las elecciones estadounidenses no sólo determinarán el derrotero político de esa nación, sino -de paso- el de todo Occidente y del resto del mundo. Todo ello envuelto en unas complejas circunstancias de extrema volatilidad bélica y en la que los analistas barajan probabilidades tremendas, como la ocurrencia de una guerra nuclear a gran escala entre la Federación Rusa y la OTAN o una posible operación militar lanzada por China para recuperar Taiwán.
Decimos sobre llovido, mojado, porque hace pocos días se produjo otro terremoto electoral en otro país importante como lo es Francia, no sólo por la victoria en la primera vuelta electoral de los seguidores de Marine Le Pen en las elecciones legislativas, considerada una líder de extrema derecha, sino también por el triunfo final de la izquierda de Jean-LucMélenchon, lo que implica que la masa de los votos fueron un cachetazo para el Establishment europeísta con sede en Bruselas.
Marine Le Pen.
Para empezar y para entender este complejo fenómeno debemos descartar -a priori- todo análisis de estilo maniqueo que afirma que, por un lado, están los alarmistas que gritan "se viene la extrema derecha", y por el otro, los que ven a Mélenchon como un nuevo Trotsky.
Ni lo uno ni lo otro. Lo que ha quedado claro es que las estructuras políticas basadas en Bruselas distan de ser intocables y carecen de un nivel de excelencia que ellas mismas se atribuyen y que, como afirman, han hecho de Europa un jardín rodeado de una jungla.
Tampoco Le Pen es sólo alguien dispuesta a disciplinar a las masas de inmigrantes, mayormente de religión musulmana que colman los famosos ghettos parisinos. O Mélenchon un viejo político de la izquierda tradicional que viene a hacer tabula rasa con el sistema. En ese punto en particular, ambos están casi de acuerdo.
Para seguir, va a ser menester ir paso a paso y desmenuzar las cuestiones de fondo. A saber:
1º) Hay que reconocer que la prensa se lo ha tomado todo a la tremenda con sus titulares en letras tipo catástrofe. Pero, como nos cuentan nuestros amigos europeos, ellos están más preocupados por cuestiones mucho más pedestres, como la marcha de la Eurocopa o el colapso de las rutas en vísperas de las vacaciones de verano.
2º) Tampoco se puede argumentar sorpresa o desconocimiento por parte de la opinión pública en general. Simplemente, el partido de Le Pen volvió a confirmar su tendencia de crecimiento electoral que viene desde más de una década atrás. Pese a lo anterior, a estas alturas, su partido Reagrupamiento Nacional no pudo conseguir la mayoría en la segunda vuelta.
3º) Lo que sí es evidente es la derrota del partido europeísta que venía gobernando de la mano del tecnócrata Emmanuel Macron y de sus aliados en el Parlamento Europeo y en otros organismos internacionales. Un hecho que ha sido disimulado por los grandes medios, que han preferido los titulares catástrofe al estilo "viene el lobo fascista" o "ganó la izquierda radical". Por su parte, no ha sido menor para que Le Pen creciera respecto a resultados anteriores la moderación de su discurso, dejando de lado sus viejas posturas de abandonar la UE y a la OTAN. Lo mismo que Mélenchon guardara silencio respecto del espinoso tema Rusia/Ucrania, probablemente a la espera de que la elección de Trump en los EE.UU. le solucione el problema a Francia sin la necesidad de empeñarse a fondo como venía haciendo el perdedor Macron.
Emmanuel Macron.
4º) Tampoco puede negarse finalmente que este triunfo de la izquierda confirma que los pueblos europeos están hartos de la burocracia de la UE y que optan por soluciones nacionales, vengan éstas de la izquierda y o de la derecha, lo que demuestra por qué la izquierda nacional ganó finalmente. Y que ahora tendrá que formar gobierno con la masonería metida en la alianza electoral, contra los ecologistas extremos a la violeta y contra la cerrazón del viejo Partido Comunista anegociar políticamente con el resto del espectro electoral.
5º) En definitiva, si Le Pen ha logrado avanzar y salir de su propuesta de nicho es porque sus mensajes comienzan a ser compartidos por buena parte de la ciudadanía francesa como, por ejemplo, las necesarias medidas contra una inmigración ya descontrolada hace tiempo. Algo con lo que el triunfante frente de izquierda tendrá que aprender a convivir y cohabitar en busca de soluciones que satisfagan a la mayoría de los franceses.
Como conclusión, si Le Pen ha logrado avanzar con sus propuestas y Mélenchon ha conseguido el triunfo es porque se ha reforzado la tendencia de aquellos descontentos con el sistema europeísta, globalista y liberal y abogan por cambios radicales más allá del sistema.
Otra enseñanza para nosotros, los argentinos, bien podría ser que se consolida en el mundo, tal como ya lo vimos en los EE.UU. y lo estamos viendo en Francia, latendencia de los electorados a preferir posiciones más patriotas y nacionales, basadas tanto en un realismo político de defensa concreta de los intereses nacionales, así como un rechazo de las imposiciones de un globalismo cada vez más audaz, pretencioso e intervencionista.