El errático camino del Mercosur
Aunque parezca que todo está encaminado con el acuerdo con la UE siempre hay riesgo de ruptura por concepciones económicas e ideologías
Por Enrique Villalobo
8 Diciembre de 2024 - 08:20
8 Diciembre de 2024 - 08:20
8 Diciembre de 2024 / Ciudadano News / Otro Punto de Vista
El dirigente que no es capaz de hacer una lectura de los nuevos tiempos en materia internacional y sobre todo en el mundo económico corre el riesgo de quedar fuera de la realidad, algo que puede ser peligroso para aquellos que dependen de sus decisiones.
El Mercosur nació en los albores de la recuperación democrática de los países de Cono Sur y a la luz de lo que casi 40 años atrás significaba nuclearse en organismos plurinacionales para aunar debilidades y posibilitar el fortalecimiento de las regiones.
José Sarney y Raúl Alfonsín pensaron, y con razón en esa época, que el crecimiento se basaba en la creación de una zona de libre comercio en el que las mercancías y el trabajo circulara sin restricciones. De ahí surgió una unión aduanera imperfecta llamada Mercosur que algún día crecería para llegar a ser un mercado común verdadero como en sus inicios fue la Unión Europea.
Para garantizar los futuros resultados de sus políticas se determinó que había que protegerlas estableciendo un arancel externo común para los cuatro países (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) de manera que se evitara la competencia desleal y las posibles maniobras de dumping de las regiones de economías más sólidas.

La libertad comercial intrazona no prosperó demasiado porque no se pudo evitar la lucha de intereses de los productores de los países integrantes, allí comenzaron a aplicarse las medidas paraarancelarias que generaron conflictos y resentimientos.
El menemismo casi lo ignoró en post de una política de apertura económica, solo se preocupó por las formas imitando a la Unión Europea al colocar en pasaportes y DNI la palabra Mercosur. Sí hubo avances en las facilidades en la circulación con documentos nacionales entre Mercosur y países limítrofes no integrantes.
De la Rúa y Duhalde poco hicieron para fortalecerlo por la brevedad de sus mandatos y las graves crisis que afrontaron. Los Kirchner se inclinaron por el factor ideológico con el engendro UNASUR pista de aterrizaje del chavismo, de Evo Morales y de la influencia cubana en la región.

Quedaba demostrado que en esta América mestiza la unidad de los pueblos sigue siendo aquel sueño que se cantaba en las peñas y los fogones de estudiantes en los años 70. El proteccionismo no funcionó porque nunca funciona para las economías periféricas, y menos cuando estuvo tantos años impregnado de conceptos ideológicos arcaicos que, tal vez hayan servido para disimular negociados que lentamente van saliendo a la superficie.
La presión de los nuevos tiempos empezó a demostrar el ahogo de las barreras arancelarias. En 2016 el uruguayo y socialista Tabaré Vázquez propuso y estableció acuerdos bilaterales con China y casi fue considerado un traidor a la causa.
La existencia misma del Mercosur empezó a ponerse en duda, los altibajos políticos y económicos lo fueron debilitando.
Ahora con el acuerdo con la Unión Europea cobra nuevo impulso, pero aparece lo que puede ser un escollo preocupante, y es la aversión que le tiene Javier Milei a las organizaciones multinacionales y su preferencia por los acuerdos bilaterales como los que establece Chile por ejemplo.

La apertura comercial cuasi extrema que propicia el presidente libertario se basa en una concepción teórica en que toda regla de ordenamiento económico, comercial y financiero son atentado a su particular concepción de la libertad.
Haber dicho que el Mercosur significó una cárcel por sus límites arancelarios fue un mensaje directo contra Lula Da Silva, hasta ahora un hombre proclive a las políticas proteccionistas pero que no deja de lado el pragmatismo necesario.
El discurso como presidente pro témpore, más que su presentación en el cargo con mensaje conciliador y proyecto de futuro, fue una perorata de campaña dirigida al auditorio libertario y como si se tratara de un organismo argentino.
El abrirse al mundo como se proclama tiene muchas ventajas pero también se pueden cosechar amarguras cuando hay tantos intereses contrapuestos.
