El duro enfrentamiento radical local, ¿repercutirá en la Nación?
Se registra una fuerte puja política en uno de los estados provinciales más respetados del país.
30 Julio de 2018 - 07:29
30 Julio de 2018 - 07:29
30 Julio de 2018 / Ciudadano News / Otro Punto de Vista
Las armas políticas ya están veladas y nada, ni nadie, presagia que se pueda evitar el ruidoso choque que se avecina en el campo ucerreista mendocino. Las figuras de peso que implican Julio Cobos y Alfredo Cornejo encierran intereses tan opuestos como increíblemente coincidentes.
Porque por un lado aflora el predominio ganado con poder político y electoral de ambos, que no se pueden negar, mucho menos ocultar.
Por otro, están esos objetivos que los llevarán a un terreno donde uno, hasta ahora, lleva ventajas jurídicas e institucionales para aspirar a ser Gobernador de Mendoza en el período 2019 – 2023. Algo que para el otro podría significar, en su interpretación y modo de vivir la actividad política, ser relegado de ese lugar donde hoy, todavía, es una figura estelar.
Sin lugar a dudas Cornejo está transitando un decisivo tramo de su carrera política. Sabe que en él se deben cimentar los tiempos que vienen para seguir siendo el número uno en Mendoza primero, y alcanzar esa condición en el resto del país, después.
Es consciente todo lo que estructuró para llegar a ese poder que hoy ostenta. No precisamente el Poder Ejecutivo, sino el poder donde sus palabras, órdenes y metas se escuchan sin observación alguna, se obedecen sin discusión y se cumplen sin importar cómo y de qué manera.
No tiene mucho margen, como sí lo tuvo algunos años atrás. Su presidencia en el Comité Nacional de la Unión Cívica Radical no implica toda esa potencia que él supo tener desde su condición de intendente de Godoy Cruz con la que fue el arquetipo de un hecho muy fuerte de la historia democrática reciente de Argentina, al lograr que Julio Cobos en ejercicio de la gobernación local firmara la concertación política con el entonces presidente Néstor Kirchner. Sobrevivió a la mezcla explosiva que implicaron el kirchnerismo nacional y el justicialismo provincial. Acondicionó y desdibujó la última parte de la gestión de Francisco Pérez.
Su máxima operación fue alcanzar la primera magistratura de la provincia con un año electoral donde apabulló a todo contrincante con cifras de votos, sin precedentes en la historia institucional de Mendoza. Como siempre en la vida del hombre, todo eso ya es historia y Cornejo lo sabe. Ahora, que no tiene mucho campo para obtener un lugar que lo mantenga a flote, intenta poner en carrera a un sucesor de su riñón y lograr que la política nacional le dé un sitio para subsistir para después del 2019.
Cobos, por su parte, ha vuelto a mirar a la provincia con el objetivo de gobernarla otras vez. El tiempo siempre lo mantuvo en el candelero de la política nacional con importante incidencia en su tierra cuyana. Con su carisma de llegada directa al simplismo de mirar y vivir la vida que tiene la gente común, le posibilitó estar siempre a consideración de ese ciudadano.
Conductas, posturas y proyectos en el Congreso de la Nación le fueron colgando de su traje parlamentario inmunerables preseas doradas. Hizo una carrera política con sello distintivo que le valió prestigio en todos los ámbitos a lo largo y a lo ancho del país. Importante soporte que fue clave para el asedio que sin respiro hizo el kirchnerismo sobre él, tras su no positivo con el que protegió al campo en los cuatro años en ejercicio de la vicepresidencia de la nación.
Sabe que volver a la provincia no le será fácil. Tiene interesados detractores al servicio de su pesado contrincante que le harán la vida política imposible de practicarla en suelo mendocino.
Eso pondrá a prueba todo lo que aprendió en política, sobre todo a cómo enfrentar adversidades. Juega a su favor que hasta ahora nadie puede dar testimonio de algún rasgo irascible, su templanza es quizá su arma letal para desarmar adversario y reavivar el fuego de la confianza de la gente sobre su figura, que nunca dejó de ser querida y respetada.
Porque, además, la gente lo recuerda como un buen gobernador. Sin embargo solo tiene una gran derrota, la que le propinó su correligionario Ernesto Sanz en la Cumbre Radical de Gualeguaychú, Entre Ríos, que le quitó la posibilidad de ser precandidato por la UCR a la presidencia de la Nación y paradójicamente la que le abrió el camino a la primera magistratura del país a Mauricio Macri con el soporte de toda la estructura del centenario partido.
Así las cosas, en el estado provincial cuyano se están a punto de comenzar a vivir en forma intensa, el choque frontal de dos titanes de la política. Uno con poco margen de ubicarse más allá de lo que pudo alcanzar con su carrera política, El otro con el sueño dorado de volver a ser gobernador de uno de los estados institucionales más respetado del país.
Alfredo Cornejo hizo hasta ahora una gobernación con puntos sobresalientes que le han valido consideración de los mendocinos. Supo enfrentar y achicar al poder sindical estatal e introducir cambios trascendentes en todos los fueros del poder judicial, como ningún predecesor lo hizo.
Dos duros aspectos le seguirán con mucha polémica más allá de su gobierno: la relación con los docentes y el ítem aula. Y aquella osadía política, frustrada en la Legislatura, como fue la ley que acrecentaría el número de miembros de la Corte. Un movimiento que le hubiera permitido, en un segundo paso, realizar presentaciones vestidas de enmiendas que invocarían pactos internacionales contra cualquier tipo de discriminación política, incompatibles en todo esquema republicano y democrático.
El objetivo sería cubrir la posibilidad de ser reelecto que no le permite la Constitución Provincial. Ahora solo le ha quedado el beneficio de imponer su sucesor, desde su mismo riñón. Aun así no renuncia a la pelea desde el poder que todavía ostenta y desde allí quiere enfrentar a Julio Cobos a sabiendas que el actual senador mide en las encuestas, lo que no mide su candidato Martín Kerchner. Mucho más todavía si se cristaliza el acercamiento con el intendente de Luján Omar De Marchi, quien también tiene un alto porcentaje de consideración en la ciudadanía.
Queda entonces saber, cuando toda la tormenta política se haya desatado, hasta qué punto repercutirá en la Nación y en la alianza Cambiemos. Si en el ámbito local fortalecerá o debilitará el Frente Cambia Mendoza y si esto puede hacer cambiar lo que hasta ahora se daba por descontado, un nuevo triunfo de la coalición de los partidos aliados a los radicales.
Algo que por estos días está dejando en claro que, por lo menos, sectores de la derecha -léase PD y PRO- se encolumnarían detrás de ese hombre que se ha transformado en el único en discutirle con chance de triunfo a Alfredo Cornejo.